Noviembre 7, 2009

Like a Virgin

Vírgenes y Santas asuntas, siempre bellas y nunca solas en su viaje hacia el cielo. Porque se les ha negado siempre la llegada al cielo por ellas mismas y están condenadas a depender de una corte de ángeles dispuestos a elevarlas por los aires cargándolas sobre sus espaldas y alas. La propia etimología de la palabra adsumere (llevar hacia arriba) implica que fueron llevadas a los cielos, mientras que Cristo “ascendió”, subió por sus propios medios. ¿No eran lo suficientemente puras como para alzarse por ellas mismas en cuerpo y alma?

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Pietro Perugino. Asunción de María. 1513. Chiesa di Santa Maria Assunta. Corciano. Italia.

Lo cierto es que no hay en las Escrituras ninguna base para esta creencia basada an las obras apócrifas de los siglos III y IV según la cual el cuerpo y el alma de la Virgen María fueron llevados al cielo después de terminar sus días en la tierra. Debido a la influencia del libro llamado el Seudo-Jerónimo el cual ponía en duda si María fue asunta al cielo con o sin su cuerpo (aunque manteniendo la creencia en su incorrupción)  se produjo un  debate sobre la asunción corporal de la virgen. Finalmente se aceptó la asunción corporal de María gracias a textos como el tratado Ad Interrogata, atribuido a San Agustín, el cual aceptaba la asunción corporal de María, y el posicionamiento a favor de Santo Tomás de Aquino y otros grandes teólogos. Pío V en el siglo XVI al reformar el Breviario quitó las citas del “Seudo-Jerónimo” y las sustituyó por otras que defendían la asunción corporal, que fue definida como dogma (verdad de la que no puede dudarse) por el Papa Pío XII el 1 de noviembre de 1950.

dormición de la virgen

Dormición de la Virgen. Cristo recoje su alma. (BNF, ROTH 2529) fol. 369 . Breviari de Martí d’Aragó. finales del s.XIV. Catalunya. (160 x 160 mm). Biblioteca Nacional de Francia.

Uno de los períodos en los que más se fomentó el culto a la Virgen fue el siglo XIII con la aparición del libro de Santiago de la Vorágine la Leyenda Dorada, que se convirtió en un libro de consulta muy conocido entre los artistas. En él se narra como mientras los apóstoles estaban sentados junto a la tumba de la Virgen, tres dias después de su muerte, se les apareció Cristo acompañado de San Miguel, que llevaba con él el alma de la Virgen “Y al momento el alma volvió al cuerpo de María, y salió gloriosamente de la tumba, y fue recibida en la cámara celestial, y con ella una gran comitiva de ángeles”. La Asunción comenzó a representarse con profusión en la escultura gótica del s.XIII, especialmente en los pórticos de las iglesias dedicadas a la Virgen. Su forma característica (composición a base de dos o tres elementos superpuestos) se encuentra en el Renacimiento y se ha ido repitiendo posteriormente.

Rubens. Asunción de la VirgenPeter Paul Rubens. Asunción de la Virgen. 1624-27. Catedral de Amberes.

También necesitó la ayuda de los ángeles María Magdalena cuando en su retiro montañoso y solitario cerca de Saint-Baume, donde  pasó treinta años de penitencia y de ayuno , “siete veces al día bajaban unos ángeles que la subían hasta el cielo, donde se le permitía atisbar la dicha futura” según nos narra  la Leyenda Dorada de Vorágine.

MARIA+MAGDALENA

Asunción de María Magdalena

Dejando a parte la teología, no se puede obviar la influencia que la Antigua Grecia y sus diosas paganas deberían haber ejercido en el hecho de representar a estas santas mujeres elevándose por los cielos. Ya lo hizo en su momento Medea, no rodeada de ángeles, sino de fuego y en un carro del diós Helios (el Sol) tirado por dragones o la Calisto, convertida en constelación. Ahora tenemos nuevas diosas y santas a las que adorar:

Saint Barbie

Mark Riden. Saint Barbie. 1994.

Santa Barbie  tampoco precisa de la ayuda de los ángeles para subir al cielo y su música celestial en vez de a cantos gregorianos o música de órgano más bien suena a Like a Virgin de Madonna.

Octubre 16, 2009

Helmut Newton y la divina desnudez

La moda tiene sexo. Y la fotografía se ha encargado de mostrarlo sutilmente desde mediados del siglo XX, cuando ilustres nombres como Erwin Blumenfeld o Fernand Fonsagrives ya se atrevían a mostrar desnudos femeninos cubiertos por gasas o expuestos al sol. Desde entonces muchos han sido los fotógrafos que han “alegrado” la moda con su particular visión sexual de ella… Pero ninguno ha hecho del sexo su principal fuente de inspiración para realizar trabajos que resultaran realmente transgresores como lo hizo Helmut Newton. Por este motivo la editorial Taschen, diez años después de la impactante publicación del libro de Newton Sumo (el libro más caro y de mayores dimensiones del siglo XX), le rinde homenaje al maestro de la osadía con una reedición más asequible en tamaño y precio -no se engañen, pesa y no es precisamente barato, pero vale la pena por tratarse de una delícia y una maravilla para los sentidos-.

Newton-self portraitAutoretrato con su mujer y modelos, París 1981

Helmut Newton, el berlinés nacido en el seno de una rica família judía, el que fue un niño sin ningún interés por los estudios pero con una gran fascinación por las cámaras.El que escandalizó e intrigó al mundo de la moda durante medio siglo con sus provocativas mujeres y su fama de enfant terrible. Una fama ganada a pulso. “La noche de los cristales rotos” le obligó a huir rumbo a China pero acabó en Singapur, donde pronto se convirtió en gigoló y amante de una mujer mayor. Se volvió a subir a un barco, esta vez rumbo a Australia, donde comenzó a trabajar como fotógrafo en la edición de Vogue para este país  y donde conoció a su inseparable esposa June.

juneJune Newton, París 1972

Pero fue en París donde Newton encontró el lugar perfecto para un estilo que lo convirtió en el “rey del vicio y príncipe del porno”. El Newton que ilustra la famosa sesión para Vogue París donde el esmoquin de Yves Saint Laurent contrasta con la pálida desnudez de una modelo en actitud fría y desafiante frente a la seducción de una mujer andrógina, moderna y terriblemente sensual.

Yves Saint Laurent-NewtonRue Aubriot, Yves Saint Laurent, French Vogue, París 1975

Estamos ante el fotógrafo que en 1976 transformó la boutique de Hermès de la rue Faubourg Saint-Honoré en el sex-shop más caro y lujoso del mundo para el Vogue francés; en los expositores exhibió espuelas, látigos, accesorios de cuero… y a las dependientas las vistió de estrictas institutrices.

saddleSaddle I, Paris 1976

Las feministas se le hecharon encima acusándole de ser un esclavo de la sociedad de consumo y de mostrar a las mujeres como “trozos de carne”, ante lo que Newton respondía: “Lo único que me importa es que deletreen mi apellido correctamente” o “Para los que se escandalizan ante mis fotos sólo tengo una respuesta: hay que estar a la altura, incluso de la mala reputación”. Probablemente sea Manolo Blahnik, gran admirador del maestro, quien más razón tiene al definir la fotografía de Newton: “La estética femenina de Newton era única. Fue un hombre que fotografió a mujeres que realmente parecen mujeres”.

American PlayboyVoyeurism, American Plaboy, Los Angeles 1989

En sus últimos años de trabajo, Newton no se sintió muy a gusto con la política empresarial de las editoriales, pero Anna Wintour y Franca Sozzani siguieron apostando por él hasta que un ataque cardíaco al salir del Château Marmont de Los Ángeles en 2004 le hizo perder el control de su Cadillac.

Carla Bruni y sus padres. NewtonCarla Bruni con sus padres, Vanity Fair, Cavalaire, Francia 1992

Su legado se encuentra en la obra fotográfica de sus “herederos”, especialmente en la de Terry Richardson, aunque también podríamos citar a Mario Testino, Steven Klein, David Lachapelle, Ellen Von Unwerth, el dúo Inez van Lamsweerde y Vinnodh Matadin, Paolo Roversi, Mario Sorrenti… y tantos nombres más que como nosotros han sucumbido a la belleza de unas fotografías que nos demuestran que la moda además de tener sexo, lo practica.

Algo más:

-Entrevista a Helmut Newton por Michael Kaplan en Graphis, Sep/Oct 2002

-The Helmut Newton Foundation

Octubre 1, 2009

La caída de Saint-Exupéry

Siempre hay algo terriblemente conmovedor en la caída de los aviadores, alas efímeras, Ícaros todos que como criaturas del aire desprendidas de su elemento nos revelan su fragilidad en la caída. Pero ninguno como Antoine de Saint- Exupéry, autor de Le Petit Prince (El Principito), porque con él viajaban la poesía, los baobabs y las rosas.

le-petit-prince

Durante años pudimos soñar en la magia que envolvía la caída en el Mediterráneo del avión Lightning P-38 que pilotaba Saint-Exupéry un 31 de julio de 1944. Se especuló sobre si se trataba de un suicidio, de un accidente o del resultado de un combate aéreo. La única certidumbre que parecía quedar era de que perdió la vida (o fingió perderla) en la misma región imposible donde siempre había anhelado establecerse: entre el cielo y la tierra. Hasta que en 2008 apareció Horst Rippert, un alemán  que durante la II Guerra Mundial fue un as de la Luftwaffe.

Antoine-de-Saint-Exupery

Antoine de Saint-Exupéry

La resolución del misterio venia anunciándose años atrás. En 1988 un pescador encontró entre sus redes una pulsera de oro con el nombre del escritor grabado. Dos años más tarde se localizaron los restos del que se suponía era su aparato, suposición que quedó confirmada tres años después, cuando un submarino rescató los restos del fondo del mar y se pudo comprobar el número de serie del avión y constatar que se trataba del mismo que había despegado del aeropuerto corso de Borgo pilotado por el piloto y escritor francés a quienes sus compañeros de colegio llamaban “Pique-la-lune” por su naricilla respingona y su talante soñador. Pero cuando Hans Ripper, piloto de Messerschmitt Bf-109 anunció que era el responsable de la muerte de Saint-Exupéry, “Lo abatí yo”, con el tono de quien reconoce que en su inconsciente adolescencia mató a un ruiseñor a pedradas… Pareció que se esfumaba la magia. “Todo ocurrió cerca de Toulon. Él volaba 3.000 metros más alto que yo, que estaba efectuando una misión de reconocimiento. Vi sus insignias tricolor y maniobré para instalarme a su cola y derribarle” explicó Rippert a Luc Vanrell y Jacques Pradel, autores del libro Saint-Exupéry, l’ultime secret.

antoineAntoine de Saint-Exupéry con sus hermanos (segundo por la derecha), de niño -¿dejó nunca de serlo?-

Pensar en una desaparición del piloto tan bella como la de su propio Principito era una esperanza, un sueño que anidaba en los corazones de sus más apasionados lectores/as (me sumo). Aunque era sabido que su mirada a través del cristal de la carlinga no era la de un sanguinario cazador, sino la de un hombre que se fijaba en el sol, en el viento, en las estrellas, en la disposición de las nubes y en las extrañas formas que éstas adoptaban. Inventaba historias, soñaba. No albergaba demasiadas esperanzas sobre su futuro. Cuando el depredador alemán lo encontró sobre el Mediterráneo, no tuvo más que colocarse a su espalda y apretar el disparador de sus cañones. Una presa fácil. Súbitamente arrebatado del cielo, Saint-Exupéry cayó, su Lightining P-38 se convertia en una estrella fugaz que siseaba hasta fundirse con el mar.

aspAntoine de Saint-Exupéry

En Piloto de guerra Saint-Exupéry ya afirmaba “Acepto la muerte. No es el riesgo lo que acepto. No es el combate lo que acepto. Es la muerte. He comprendido una gran verdad. La guerra no significa la aceptación del riesgo. No significa la aceptación del combate. En ciertos momentos, no significa para el combatiente más que la aceptación pura y simple de la muerte”.

oprincipiñoO Principiño. Ilustración de Antoine de Saint-Exupéry. Edición traducida al gallego.

Quizás, aunque su muerte no fuera ni tan heróica ni tan poética como se esperaba, en la mente de muchos de nosotros, Saint-Exupéry, “el niño que soñaba con ser aviador o el aviador que se empeñó en seguir siendo niño” (Carmen Martín Gaite), se encuentra en un planeta lejano donde encierra todas las noches una flor bajo un globo de vidrio y donde vigila bien a su cordero.

P.S: Gracias Arc por regalarme la versión en gallego: O Principiño. La leí y terminé ayer por la noche y me fascinó leer a Saint-Exupéry en esta lengua.

Septiembre 12, 2009

Las cartas de Nadja

Una tarde de octubre del 1926 André Breton paseaba por el lado de Notre-Dame-de-Lorette y se cruzó con una joven leonamisteriosa: Nadja (Léona Delcourt). Se frecuentaron. El padre del surrealismo la escuchaba, la contemplaba, fascinado por aquella que él veía como el “alma errante”  apasionado frente a sus «yeux de fougère» (hojos de helecho). Anotaba sus gestos, las cosas que ella hacía, sus palabras, sus premoniciones…Breton dijo de ella: “Tomé, del primero al último día a Nadja como un genio libre, como uno de estos espíritus del aire a los que algunas prácticas de magia  permiten aferrarse momentaneamente (…) y la consideraba una “criatura siempre inspirada e inspirante” .

André Breton ni quiso ni pudo responder al amor que ella le ofrecía y la abandonó pronto, impotente frente a su creciente alienación mental que cada día la iba convirtiendo en una persona más asocial al mismo tiempo que la relación que mantenían se volvía más conflictiva. Finalmente Nadja fue internada en un hospital psiquiátrico y jamás se volvieron a ver. Quedó como testimonio de lo sentido y de lo vivido, un hermoso libro escrito por Breton: Nadja (“Nadja, parce qu’en russe , c’est le commencement du mot espérance , et parce que ce n’en n’est que le commencement“). Un relato escrito en el Manoir Dango, en el que se narran con exactitud extrema los encuentros, los paseos al azar por París y los intercambios intensos y conmovedores que vivieron juntos. Unos encuentros y unos hechos que convencieron al autor de que el azar no existe, de que las fuerzas de lo desconocido presiden las circunstancias más  inquietantes, aquellas que consiguen transformar nuestra vida cotidiana en magia, como su encuentro inesperado con Nadja. También sobrevivieron las hermosas cartas de amor que Nadja le escribió a Breton y que él conservó cuidadosamente:

56600100397790_27Carta manuscrita de Nadja a André Breton

Fragmentos de algunas cartas:

«C’est si grand M’amour cette union de nos deux âmes, si profond et si froid cet abîme où je m’enfonce sans jamais rien attendre s’en rien étreindre de l’au-delà, ets quand je reviens toi tu es là et tes grands yeux me fixent et je te touche te reviens, tu es tout ce qu’il y a de mieux et je t’étreins toi, toi tu es là, mais la mort elle aussi est là, oui elle est là derrière toi…».

Es tan grande mi amor esta unión de nuestras dos almas, tan profundo y tan frío este abismo donde me hundo sin esperar jamás nada, sin estrechar nada del más allá, y cuando vuelvo tú estás allí y tus grandes ojos me fijan y te toco te vuelvo, eres todo lo que hay de mejor y te estrecho tú, tú estás allí, pero la muerte también está allí, detrás de ti…

«Mon chéri. Le chemin du baiser était beau n’est-ce pas. Et Satan fut si tentant… Mais qu’est-ce que cela après avoir passé une nuit noire… noire?… ou blanche! Vraiment je ne sais plus… Mais je redescends toujours seulette l’escalier qui a conduit au bonheur»

“Mi querido. El camino del beso era bello, verdad. Y Satanás fue tan tentador… ¿ Pero qué es esto después de haber pasado una noche negra… negra?…¡ O blanca! Realmente no sé más… Pero vuelvo a bajar siempre solita la escalera que condujo a la felicidad “

56600100397790_7Carta manuscrita de Nadja a André Breton

«Mon feu. J’aurai voulu vous téléphoner mais, je suis par trop nerveuse et je crains de vous sentir anxieux. Je ne sais ce qui me donne ces idées. C’est peut être d’avoir trop pensé – ou pas assez -sque je ne sais… Je n’ai pourtant plus de force – oh tant pis – ce n’est pas assez, j’aurai voulu savoir, savoir ce que tu penses, mon adoré… pardonnes tu sais que je suis ton esclave et que tu es mon tout mais je veux encore plus, je voudrais prendre toutes tes peines, souffrir à ta place je veux que tu sois heureux. Tu es fort, beau, bon, il faut aussi que tu sois le maître et que tous te respectent comme je t’aime»

“Mi fuego. Habria querido telefonearle pero, soy  demasiado nerviosa y temo sentirle ansioso. No sé qué es lo que me provoca estas ideas. Puede que sea por haber pensado demasiado – o no lo suficiente, yo que sé… Sin embargo no tengo más fuerza – oh tanto peor – no es bastante, habria querido saber, saber en lo que piensas, mi adorado… perdona, sabes que soy tu esclava y que eres mi todo pero quiero todavía más, querría tomar todas tus penas, sufrir en tu lugar, quiero que seas feliz. Eres fuerte, bello, bueno, hace falta también que seas el dueño y que todos te respeten como yo te quiero “

56600100397790_50Carta manuscrita de Nadja a André Breton

«Il pleut encore, ma chambre est sombre, le cœur dans un abîme ma raison se meurt»

Todavía llueve, mi habitación es sombría, el corazón en un abismo mi razón se muere”

«Merci, André j’ai tout reçu… je ne veux pas te faire perdre le temps nécessaire à des choses supérieures – tout ce que tu feras sera bien fait – que rien ne t’arrête – il y a assez de gens qui ont mission d’éteindre le Feu… il est sage de ne pas s’appesantir sur l’impossible»

“Gracias, André, lo recibí todo… no quiero hacerte perder el tiempo que necesitas para cosas superiores – todo lo que harás estará bien hecho – que nada te detenga – hay bastantes personas que tienen la misión de extinguir el Fuego… es sabio el no hacerse pesado sobre lo imposible”

Más por aquí:

-27 lettres autographes de Nadja

-Nadja: La véritable histoire. Artículo de Thierry Clermont. Le Figaro.

P.S: Esta entrada no hubiese sido posible sin la fuerza inspiradora de Orlando. Mil gracias princesa-bruja por hacerme pensar en este tema.

Septiembre 1, 2009

La belleza del Monstruo

Los monstruos fascinan. Amados y temidos, observados con precaución pero al mismo tiempo admitidos libremente. Penetran con toda la fascinación de lo horrendo en la literatura, en la pintura, en los comics y en el cine. Algunas personas los miramos  con los mismos ojos de la pequeña María que le regalaba una margarita a Frankenstein, otras aparentan rechazarlos pero en el fondo sienten el mismo deleite y placer al contemplar su horrible belleza. Lo explicaba ya Friederich Schiller en Del arte trágico (1792): “es un fenómeno general en nuestra naturaleza que lo que es triste, terrible y hasta horrendo nos atrae con una fascinación irresistible; que las escenas de dolor y de terror nos repelen y nos atraen con la misma fuerza.”

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Gravado de H.Bary en De monstrorum natura, causis et differentiis de F.Liceti

¿Pero qué es un monstruo? La palabra monstruo procede del verbo latín monstrare (mostrar). Fortunio Liceti en su obra De monstrorum natura, causis et differentiis define a los monstruos como “todo aquello que suscita admiración, sorpresa y que nos asombra, sea en un modo negativo o positivo”. Una mujer bellíssima, según Liceti, es un monstruo, mientras que la deformidad de una persona lisiada no lo es puesto que no nos asombra ni nos maravilla.

043Gravado de Münster.

La palabra monstruo también posee una etimología más discutida, la de monestrum, derivada del verbo moneo, el infinitivo del cual es monere, que significa avisar, advertir. El lingüista Félix Gaffiot sostiene que monstrum y monstrare están relacionados con monere (advertir). Lo cierto es que la tradición de los monstruos como presagio de un acontecimiento o de un prodigio futuro, como signos de una catástrofe o de un mensaje divino,  es antigua. Ya en los Anales (I, XII), Tácito relataba que el nacimiento de un monstruo habia sido interpretado como un presagio de la muerte de Claudio. En el siglo XVI Boaistuau nos recuerda que el niño nacido en 106 en Núrsia (Italia) con el vientre abierto que dejaba ver sus intestinos, anunció la victoria romana contra Jugurtha, rey de Numídia.

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Gravado de Boaistuau

Por lo que respecta a su simbología, el psicólogo francés Paul Diel considera que los monstruos simbolizan una función psíquica en cuanto transtornada: la exaltación afectiva de los deseos, la exaltación imaginativa en su paroxismo, las intenciones impuras. En el aspecto o plano social, el motivo del monstruo que devasta un país simboliza el reinado nefasto de un monarca pervertido, tiránico o débil. La lucha contra el monstruo significa el combate para liberar a la conciencia apresada por el inconsciente. Para Ania Teillard el monstruo se identifica con la líbido.

209Gravado de Paré. Monstruo marino.

Tampoco se puede olvidar que los monstruos además están incluídos en el diseño providencial de Diós. San Agustín en “La ciudad de Diós” aborda el tema: “los monstruos también son criaturas divinas, y en cierto modo pertenecen también al orden providencial de la naturaleza”. Así es que ya tenemos excusa para disfrutar de los grifos, esfinges, sirenas-pez, sirenas-pájaro, quimeras, gorgonas, minotauros, tritones, hidras, dragones, hombres marinos, pájaros con cabeza de cuadrúpedos y tantos más. Porque son “divinos”.