Comunión simbólica

Ayer domingo. Tumbada en la poca arena que nos ha quedado tras las tempestades invernales (le toca a la Generalitat de Catalunya reponer y pagar la arena, o sea, no tenemos fecha para recuperar la playa). Empecé a leer el periódico por el apartado “Gente“, cuya noticia destacada era la “Comunión en familia” firmada por Mariángel Alcázar sobre la comunión de Juan y Pablo Urdangarin en la iglesia barcelonesa de los Caputxins de Sarrià.

comunión Juan y Pablo Urdangarin

El artículo empezaba citando los asistentes al evento, cómo iban vestidos y todos los pormenores de los que se debe hablar  al narrar este tipo de celebraciones, para comentar luego que la ceremonia se ofició en catalán y en castellano (la cosa ya se ponia interesante) y que se concluyó con el Virolai (me temo que a algunos/as no les ha gustado imaginar a los infantes al son del Virolai ; “Rosa d’abril morena de la serra. (…) il·lumineu la catalana terra. (…) dels catalans sempre sereu princesa, dels espanyols estrella d’orient”...). Pero la guinda final la puso Alcázar indicando que “Para las fotos, el grupo familiar se situó junto una placa que conmemora el 40 aniversario de la *Caputxinada, el encierro de estudiantes e intelectuales interrumpido por la policía franquista que dió lugar a un movimiento de solidaridad en toda Europa. Ayer, 43 años después de aquel mes de marzo de 1966, un rey democrático y constitucional pisó, junto a sus nietos catalanes, el emblemático recinto. Todo un símbolo.”

placa conmemorativa caputxinada

*La Caputxinada es el nombre con que se conocen los hechos que tuvieron lugar en el convento de los Padres Capuchinos de Sarrià (Barcelona), entre el 9 y el 11 de marzo de 1966 con motivo de la asamblea constitutiva del Sindicato Democrático de Estudiantes de la Universidad de Barcelona (SDEUB) donde se debían aprobar la declaración de principios y los estatutos del sindicato. Asistieron 450 representantes de estudiantes, profesores e intelectuales, como Salvador Espriu, Ernest Lluch, Oriol Bohigas, Maria Aurèlia Capmany, Antoni Tàpies, Jordi Solé Tura, Raimon Obiols, Josep Maria Benet y Jornet, Montserrat Roig i Fransitorra, Ricard Salvat, Joan Oliver, José Agustín Goytisolo, Albert Ràfols-Casamada, Manuel Sacristán, Francisco Fernández Buey, Josep Maria Trias de Bes i Serra, Mercè Sala y otros. El asedio y posterior asalto en el convento de la policía franquista ordenado por el comisario Vicente Juan Creix y el responsable de gobernación Camilo Alonso Vega puso en marcha un movimiento unitario de solidaridad política y ciudadana, que fue el germen de la Mesa Redonda Democrática de la oposición catalana (antecedente de la Asamblea de Cataluña), y reforzó la incorporación a la lucha antifranquista de sectores eclesiásticos, con una manifestación de capellanes en Barcelona el 11 de mayo del mismo año.

Probablemente haya sido un acierto por parte de la Casa Real celebrar el acto en los Caputxins de Sarrià,  iglesia emblemática de la lucha antifranquista de algunos sectores eclesiásticos catalanes, centro de irradiación intelectual andado por novecentistas ilustres como Josep Carner, Carles Riba, Jaume Bofill y Matas, Francesc Colinas o Francesc Cambó y más tarde lugar de acogida de artistas e intelectuales proscritos por el régimen franquista. Aunque mucho camino les falta  por andar a los monarcas para conseguir una mayor aceptación en Cataluña y el País Basco (la final de la Copa del Rey fué una muestra de ello).

Es de agradecer que aún tratándose de una notícia “rosa” la periodista Mariángel Alcázar haya tenido la delicadeza de apelar a la memoria histórica para que los lectores intuyamos por donde van los tiros en materia principesca. No esperen encontrar tales razonamientos en los artículos  que han publicado Hola, El Mundo e incluso El País, donde ni por asomo se les ocurre hablar ni del carácter simbólico que ha conllevado celebrar la comunión en la iglesia de los Caputxins de Sarrià ni de lo que supone hacerse la foto de família justo al lado de la placa conmemorativa de La Caputxinada.

1 comentario

Archivado bajo Caviares rosas y otras cosas

Una respuesta a “Comunión simbólica

  1. Cuca

    Los monarcas lo intentan. Y tienen suerte de que el rey Juan Carlos cae bien. Almenos esta vez nadie quemó su foto.

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