Archivo mensual: agosto 2009

Antichrist de Lars von Trier o la belleza del horror

Con Antichrist, Lars von Trier vuelve a mostrar el lado más siniestro de la naturaleza humana. Pero lo hace a través de una belleza que transforma el horror y el dolor en una experiencia estética que tan solo los grandes cineastas logran ofrecer. Con una imagen trabajada al extremo, el director danés narra el descenso a los infiernos de una pareja que acaba de perder a su hijo. Un recorrido doloroso, de angustia, de desesperación, de violencia, de sexo y destrucción.

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Antichrist. 2009. Dir. Lars von Trier. Fotograma.

Sin lugar a dudas el prólogo del film, rodado en blanco y negro, es una de las secuencias más bellas de toda la película junto con un no menos memorable epílogo. Presenciamos a cámera lenta el orígen de la tragedia, la plasticidad de los cuerpos desnudos  de Willem Dafoe y Charlotte Gainsbourg en una excitante evocación del deseo y del placer que contrasta con la tremenda belleza de la muerte del hijo que nos recuerda a la caída de un angel. El poder de sugestión de las imágenes del prólogo y del epílogo del film lo refuerza además la brillante elección del Lascia ch’io pianga de Händel como fondo musical de estas dos secuencias mudas.

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Antichrist. 2009. Dir. Lars von Trier. Fotograma.

Sexo y horror : El sexo está presente y explícito en toda la película, tocando las fronteras del porno. Las pulsiones más salvajes afloran del cuerpo de una magnífica Charlotte Gainsbourg (merecido premio a la mejor actriz en Cannes 2009)  que encuentra en el sexo y la violencia la válvula de escape a su dolor y a su sentimiento de culpa, protagonizando escenas de una crudeza brutal. Si no les gustó ver a Isabel Hupert aplicándose cortecitos en el clítoris en La Pianiste de Michael Haneke, tendrán que cerrar los ojos en alguna ocasión si deciden ver Antichrist.

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Antichrist. 2009. Dir. Lars von Trier. Fotograma.

La maldad de la naturaleza / la maldad femenina: Algunos críticos han considerado Antichrist como una película misógina. No estoy de acuerdo. La tesis que la protagonista está escribiendo y que acaba en cierto modo apoderándose de su torturada mente y convirtiéndola en un monstruo, trata sobre temas esotéricos, sobre las fábulas de mujeres consideradas brujas, de los poderes maléficos que se les atribuían y de cómo se ocuparon los hombres y la iglesia de torturarlas, vejarlas y quemarlas. La maldad no es exclusiva del personaje femenino. La encontramos en todos los elementos de la película, incluso en la naturaleza. Una naturaleza misteriosa y salvaje que por algunos momentos nos recuerda a las naturalezas de David Lynch y las apariciones surreales de animales con las que el director norteamericano suele trabajar.

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Antichrist. 2009. Dir. Lars von Trier. Fotograma.

La belleza del horror: Este para mí es el elemento clave de la película. De cómo el horror, el dolor vivido (el mismo que el propio Lars von Trier ha vivido y exterioriza en este film), se puede transformar en una belleza monstruosa. Disfrútenla y déjense cautivar por sus delirios.

-Tráiler y más información en el site de Antichrist

-Antichrist en IMDB

Entrevista a Lars von Trier sobre Antichrist.


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La delgada línea roja entre copia y homenaje

“Toda producción lleva en su núcleo la copia y, en consecuencia, se halla contaminada de falsificación. Cualquier pintura comporta una falsificación puesto que sin importar su realismo se basa inexcusablemente en la reproducción, deliberada o no, digerida, metabolizada, aberrada, de otro modelo anterior. Por este camino fue como la pintura moderna fue escapando de su modelo real y realizándose en sí. El original pues no será nunca el que garantizadamente proceda de la obediente mano del artista sino de su memoria particular. ¿Será concebible imaginar algo sin copiar de algo? Absolutamente no. Todas las obras son una deliberada manipulación de lo visto y recordado. La copia es la materia natural de la creación.” En boca de Vicente Verdú.

Ya sabemos que precisamente porque “copiaban” a Platón los artistas no le hacían demasiada gracia. Y es que él estaba convencido de que la mímesis total era imposible y de que la copia no podia acercase cada vez más al original, sino todo lo contrario. Esta se alejaba más y más con cada copia y este alejamiento del original lo concebía como distanciamiento de la verdad (la gran obsesión de Platón). A las copias las afecta la entropía, el accidente, el error: el síndrome del teléfono descompuesto. Este es uno de los motivos que me hacen pensar en Platón como un auténtico radical en busca de algo que considero tan dudosamente existente como es lo original y lo verdadero. Será que me gusta más perderme en la fantasía, lo falso y en alguna que otra copia adulterada de la austera e insulsa verdad. Pero… hablemos de homenajes.

Homenaje. Uno de los artistas más homenajeados ha sido Jean-Aguste- Dominique Ingres, gran maestro en el arte de captar la belleza del cuerpo femenino desnudo.

jmooreJulianne Moore. Portada de American Photograph (2003). Michael Thompson.
ingres_odalisqueGrande Odalisque (1814). Jean-Auguste-Dominique Ingres

En este caso no hay duda de que estamos frente a un homenaje. La postura, el decorado, todos los elementos de la fotografía de Thompson están destinados a rendirle tributo a la odalisca de Ingres, pero en una versión infinitamente más púdica (Julianne Moore no se nos aparece sensual mostrando el pecho y  las nalgas como sí lo hace la insinuante odalisca),  y su cuerpo, a pesar de la belleza de Moore, resulta rígido si lo comparamos con la  sinuosidad del cuerpo femenino pintado por Ingres. Intentar homenajear a los grandes es muy complicado, porque confrontándonos a ellos puede que desvelemos de golpe todas nuestras carencias.

Pero no nos engañemos, hay ocasiones en las que el homenaje es tan bueno o casi mejor que la obra homenajeada:

manray Le violin d’ Ingres. 1924. Man Ray.

Man Ray admiraba la obra de Ingres y se dedicó a realizar una serie de fotografias inspiradas en sus famosos desnudos. Una de ellas nos muestra a la modelo Kiki de Montparnasse en turbante, de espaldas y con dos marcas en forma de  f en la espalda que transforman el cuerpo de la modelo en un instrumento de cuerda. Man Ray sabía que Ingres tocaba el violín, y con esta fotografía guiñaba el ojo al espectador dando a entender que él tocaba a Kiki como Ingres su violín. Fue un gran seductor Man Ray.

Ingres_valpinconLa Baigneuse. Jean-Auguste-Dominique Ingres. 1808. Musée du Louvre. Paris.

A su vez, Ingres también se inspiró en varias fuentes: los manieristas toscanos (Bronzino), y de un grabado de Jacob Van Loo (Le Coucher à l’italienne) pero sobretodo de Rafael -de quien fue admirador toda su vida- para trazar sus geniales dibujos. Para la “baigneuse” se inspiró en una de las gracias que el gran maestro pintó en la loggia de Psyché de la Villa Farnesina.

raphaeldet2Detalle de uno de los frescos de la Villa Farnesina (1518-19). Cupido con las tres gracias. Pintado por Rafael y sus pupilos.

Las mujeres de Ingres son un constante homenaje a Rafael, que le servió de guía para su particular búsqueda: la perfección. Ingres persistió en los mismos temas para alcanzar su ideal. La obra Bain turc (1848-1864, Louvre), retomará años más tarde la idéntica “baigneuse” de su juventud para situarla en el centro del lienzo.

De copias, fakes y de falsificaciones escribiré pronto. Ahora mismo prefiero dejarme seducir un rato más por las bellas damas desnudas de Ingres, de “volupté profonde” (Baudelaire) y casta, sin tiempo ni movimiento, donde todo parece tranquilo, simple.

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Esperas

La anécdota es muy conocida. Una noche Eric Clapton estaba esperando que su novia escogiese qué vestido ponerse. Ella era la tremenda Pattie Boyd, entonces esposa de George Harrison. Clapton y Boyd habían decidido ir a un concierto. El caso es que ahí estaba Clapton esperando a que su novia se decidiese. Ya sabemos lo que significa esperar a que según quién acabe de vestirse. Eric podria haber hecho lo que tantos: impacientarse, quejarse, o encender la tele y actuar como lo hacen aquel tipo de hombres que nos presentan los anuncios de Heineken, Budweisser y otras marcas de cerveza. Pero no, lo que hizo Clapton fue ponerse a tocar la guitarra mientras esperaba. Y tanto esperó, que como quien no quiere la cosa, compuso una canción: Wonderful Tonight.

En una entrevista en The Guardian, Pattie Boyd explicó cómo vivió ella aquella espera: “Eric estaba ahí, sentado, tocando la guitarra mientras yo me probaba vestidos en el piso de arriba. Llevaba ya tanto rato y estaba preocupada por mi peinado, por mis vestidos, por todo, que bajé las escaleras convencida de que me reñiría. Pero en vez de eso me dijo: ¡Escucha esto!”. Y le tocó Wonderful tonight. La letra nos cuenta lo que sucedía mientras Eric esperaba:

It’s late in the evening; she’s wondering what clothes to wear.
She puts on her make-up and brushes her long blond hair.
And then she asks me, “Do I look all right?”
And I say, “Yes, you look wonderful tonight.”(…)

De algo tan típico y tópico como esperar a que las mujeres decidan (decidamos) qué vestido ponerse, puede surgir una bella creación, cuyo peaje puede ser el aburrimiento y la espera. Así que no se indignen más cuando les tengan esperando una hora en la puerta o en el salón (con suerte) con pretextos del tipo: “Es solo un momento”, “Ya casi estoy”, “Bajo en cinco minutos”. Siéntense, relájense y den rienda suelta a la creatividad. Además, tarde o temprano ella aparecerá, radiante, lista para gustarse y gustarles. Cuando ya no lo haga empiecen a preocuparse de verdad. Corren el riesgo de acabar como George Harrison.

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Los riesgos de pintar un tirante caído

En 1882, la ambición de Sargent era la de triunfar a toda costa y creió que retratando a una de las bellezas del momento, Madame Gautreau, sudista en París casada con un banquero y reina de la alta sociedad, conseguiría el golpe de efecto que lo encumbraría definitivamente. Para ello, escribió a su amigo del Castillo para que intercediese por él en la tarea de convencer a Madame Gautreau para que se dejase retratar: “Tengo un gran deseo de pintar su retrato y razones para pensar que me lo permitirá porque está deseando que alguien le proponga este homenaje a su belleza. Si estás “bien avec elle” y te la encuentras en París, dile que tengo un talento prodigioso.

Madame de Gautreau aceptó y su carácter caprichoso y frívolo no tardó en sacar de quicio al artista. Aún así, Sargent terminó el retrato, de unos dos metros, donde una hermosa y despectiva Madame de Gautreau aparecia de perfil con uno de los tirantes de su ajustado vestido caído, mostrando la radiante blancura de su piel sin que ningún chal la cubriera.

MadameX_origMadame X. (reconstrucción del original) John Singer Sargent. 1884. Metropolitan Museum. New York.

La obra fué aceptada y expuesta en el Salón de 1984, pero lo que tenía que ser el gran salto a la fama de Sargent se convirtió en un estrepitoso escándalo. Todo París se arremolinó ante el cuadro para reírse y criticar despiadadamente a Madame de Gautreau, tanto por la pose de incitación sexual que veían en su tirante caído como por  la vanidad extrema que la retratada desprendía. La modelo y su madre exigieron a Sargent la destrucción de la obra: “¡Mi hija está acabada y mi yerno tendrá que batirse en duelo!“. Además la prensa tampoco se abstuvo de ironizar sobre el cuadro, publicando una caricatura con el siguiente pie: “Salón de risa. Nuevo modelo para el As de Corazones”. A Sargent no le quedó otra que retirar el lienzo antes de que acabara la exposición para repintar a Madame Gautreau con el tirante subido. El incidente parece hoy incomprensible, pero en su día armó tanto revuelo como los Déjeuner sur l’herbe y Olympia de Manet.

Madame_X_closeup2Madame X. (detalle de la obra tal y como la podemos ver en la actualidad) John Singer Sargent. 1884. Metropolitan Museum. New York.

Así es como pintar a una mujer con un tirante de su vestido caído le costó al artista Sargent una depresión y tener que dejar Paris e instalarse en Londres. Años después, el káiser Guillermo se enamoraría de la mujer del cuadro. Sargent lo malvendió al Metropolitan de Nueva York, donde ahora podemos contemplar la arrogante y seductora belleza de Madame X e imaginar lo irreverentemente guapa y sexy que debió estar en su día con el tirante caído.

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