Archivo mensual: septiembre 2009

Las cartas de Nadja

Una tarde de octubre del 1926 André Breton paseaba por el lado de Notre-Dame-de-Lorette y se cruzó con una joven leonamisteriosa: Nadja (Léona Delcourt). Se frecuentaron. El padre del surrealismo la escuchaba, la contemplaba, fascinado por aquella que él veía como el “alma errante”  apasionado frente a sus «yeux de fougère» (hojos de helecho). Anotaba sus gestos, las cosas que ella hacía, sus palabras, sus premoniciones…Breton dijo de ella: “Tomé, del primero al último día a Nadja como un genio libre, como uno de estos espíritus del aire a los que algunas prácticas de magia  permiten aferrarse momentaneamente (…) y la consideraba una “criatura siempre inspirada e inspirante” .

André Breton ni quiso ni pudo responder al amor que ella le ofrecía y la abandonó pronto, impotente frente a su creciente alienación mental que cada día la iba convirtiendo en una persona más asocial al mismo tiempo que la relación que mantenían se volvía más conflictiva. Finalmente Nadja fue internada en un hospital psiquiátrico y jamás se volvieron a ver. Quedó como testimonio de lo sentido y de lo vivido, un hermoso libro escrito por Breton: Nadja (“Nadja, parce qu’en russe , c’est le commencement du mot espérance , et parce que ce n’en n’est que le commencement“). Un relato escrito en el Manoir Dango, en el que se narran con exactitud extrema los encuentros, los paseos al azar por París y los intercambios intensos y conmovedores que vivieron juntos. Unos encuentros y unos hechos que convencieron al autor de que el azar no existe, de que las fuerzas de lo desconocido presiden las circunstancias más  inquietantes, aquellas que consiguen transformar nuestra vida cotidiana en magia, como su encuentro inesperado con Nadja. También sobrevivieron las hermosas cartas de amor que Nadja le escribió a Breton y que él conservó cuidadosamente:

56600100397790_27Carta manuscrita de Nadja a André Breton

Fragmentos de algunas cartas:

«C’est si grand M’amour cette union de nos deux âmes, si profond et si froid cet abîme où je m’enfonce sans jamais rien attendre s’en rien étreindre de l’au-delà, ets quand je reviens toi tu es là et tes grands yeux me fixent et je te touche te reviens, tu es tout ce qu’il y a de mieux et je t’étreins toi, toi tu es là, mais la mort elle aussi est là, oui elle est là derrière toi…».

Es tan grande mi amor esta unión de nuestras dos almas, tan profundo y tan frío este abismo donde me hundo sin esperar jamás nada, sin estrechar nada del más allá, y cuando vuelvo tú estás allí y tus grandes ojos me fijan y te toco te vuelvo, eres todo lo que hay de mejor y te estrecho tú, tú estás allí, pero la muerte también está allí, detrás de ti…

«Mon chéri. Le chemin du baiser était beau n’est-ce pas. Et Satan fut si tentant… Mais qu’est-ce que cela après avoir passé une nuit noire… noire?… ou blanche! Vraiment je ne sais plus… Mais je redescends toujours seulette l’escalier qui a conduit au bonheur»

“Mi querido. El camino del beso era bello, verdad. Y Satanás fue tan tentador… ¿ Pero qué es esto después de haber pasado una noche negra… negra?…¡ O blanca! Realmente no sé más… Pero vuelvo a bajar siempre solita la escalera que condujo a la felicidad “

56600100397790_7Carta manuscrita de Nadja a André Breton

«Mon feu. J’aurai voulu vous téléphoner mais, je suis par trop nerveuse et je crains de vous sentir anxieux. Je ne sais ce qui me donne ces idées. C’est peut être d’avoir trop pensé – ou pas assez -sque je ne sais… Je n’ai pourtant plus de force – oh tant pis – ce n’est pas assez, j’aurai voulu savoir, savoir ce que tu penses, mon adoré… pardonnes tu sais que je suis ton esclave et que tu es mon tout mais je veux encore plus, je voudrais prendre toutes tes peines, souffrir à ta place je veux que tu sois heureux. Tu es fort, beau, bon, il faut aussi que tu sois le maître et que tous te respectent comme je t’aime»

“Mi fuego. Habria querido telefonearle pero, soy  demasiado nerviosa y temo sentirle ansioso. No sé qué es lo que me provoca estas ideas. Puede que sea por haber pensado demasiado – o no lo suficiente, yo que sé… Sin embargo no tengo más fuerza – oh tanto peor – no es bastante, habria querido saber, saber en lo que piensas, mi adorado… perdona, sabes que soy tu esclava y que eres mi todo pero quiero todavía más, querría tomar todas tus penas, sufrir en tu lugar, quiero que seas feliz. Eres fuerte, bello, bueno, hace falta también que seas el dueño y que todos te respeten como yo te quiero “

56600100397790_50Carta manuscrita de Nadja a André Breton

«Il pleut encore, ma chambre est sombre, le cœur dans un abîme ma raison se meurt»

Todavía llueve, mi habitación es sombría, el corazón en un abismo mi razón se muere”

«Merci, André j’ai tout reçu… je ne veux pas te faire perdre le temps nécessaire à des choses supérieures – tout ce que tu feras sera bien fait – que rien ne t’arrête – il y a assez de gens qui ont mission d’éteindre le Feu… il est sage de ne pas s’appesantir sur l’impossible»

“Gracias, André, lo recibí todo… no quiero hacerte perder el tiempo que necesitas para cosas superiores – todo lo que harás estará bien hecho – que nada te detenga – hay bastantes personas que tienen la misión de extinguir el Fuego… es sabio el no hacerse pesado sobre lo imposible”

Más por aquí:

27 lettres autographes de Nadja

Nadja: La véritable histoire. Artículo de Thierry Clermont. Le Figaro.

P.S: Esta entrada no hubiese sido posible sin la fuerza inspiradora de Orlando. Mil gracias princesa-bruja por hacerme pensar en este tema.

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La belleza del Monstruo

Los monstruos fascinan. Amados y temidos, observados con precaución pero al mismo tiempo admitidos libremente. Penetran con toda la fascinación de lo horrendo en la literatura, en la pintura, en los comics y en el cine. Algunas personas los miramos  con los mismos ojos de la pequeña María que le regalaba una margarita a Frankenstein, otras aparentan rechazarlos pero en el fondo sienten el mismo deleite y placer al contemplar su horrible belleza. Lo explicaba ya Friederich Schiller en Del arte trágico (1792): “es un fenómeno general en nuestra naturaleza que lo que es triste, terrible y hasta horrendo nos atrae con una fascinación irresistible; que las escenas de dolor y de terror nos repelen y nos atraen con la misma fuerza.”

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Gravado de H.Bary en De monstrorum natura, causis et differentiis de F.Liceti

¿Pero qué es un monstruo? La palabra monstruo procede del verbo latín monstrare (mostrar). Fortunio Liceti en su obra De monstrorum natura, causis et differentiis define a los monstruos como “todo aquello que suscita admiración, sorpresa y que nos asombra, sea en un modo negativo o positivo”. Una mujer bellíssima, según Liceti, es un monstruo, mientras que la deformidad de una persona lisiada no lo es puesto que no nos asombra ni nos maravilla.

043Gravado de Münster.

La palabra monstruo también posee una etimología más discutida, la de monestrum, derivada del verbo moneo, el infinitivo del cual es monere, que significa avisar, advertir. El lingüista Félix Gaffiot sostiene que monstrum y monstrare están relacionados con monere (advertir). Lo cierto es que la tradición de los monstruos como presagio de un acontecimiento o de un prodigio futuro, como signos de una catástrofe o de un mensaje divino,  es antigua. Ya en los Anales (I, XII), Tácito relataba que el nacimiento de un monstruo habia sido interpretado como un presagio de la muerte de Claudio. En el siglo XVI Boaistuau nos recuerda que el niño nacido en 106 en Núrsia (Italia) con el vientre abierto que dejaba ver sus intestinos, anunció la victoria romana contra Jugurtha, rey de Numídia.

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Gravado de Boaistuau

Por lo que respecta a su simbología, el psicólogo francés Paul Diel considera que los monstruos simbolizan una función psíquica en cuanto transtornada: la exaltación afectiva de los deseos, la exaltación imaginativa en su paroxismo, las intenciones impuras. En el aspecto o plano social, el motivo del monstruo que devasta un país simboliza el reinado nefasto de un monarca pervertido, tiránico o débil. La lucha contra el monstruo significa el combate para liberar a la conciencia apresada por el inconsciente. Para Ania Teillard el monstruo se identifica con la líbido.

209Gravado de Paré. Monstruo marino.

Tampoco se puede olvidar que los monstruos además están incluídos en el diseño providencial de Diós. San Agustín en “La ciudad de Diós” aborda el tema: “los monstruos también son criaturas divinas, y en cierto modo pertenecen también al orden providencial de la naturaleza”. Así es que ya tenemos excusa para disfrutar de los grifos, esfinges, sirenas-pez, sirenas-pájaro, quimeras, gorgonas, minotauros, tritones, hidras, dragones, hombres marinos, pájaros con cabeza de cuadrúpedos y tantos más. Porque son “divinos”.

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