Archivo mensual: mayo 2010

Desnudando a la Venus de Urbino

La Venus de Urbino incomodó por el gesto de su mano izquierda dulcemente posada en su sexo. Aunque el gesto está prestado de la Venus de Dresde de Giorgione, en el caso de la obra de Tiziano no se toleró porque ya no se trataba del gesto de una mujer dormida, sino de un gesto consciente, provocador y además acompañado de una mirada un tanto lánguida y directa al espectador que recordaba demasiado a la imagen de una cortesana invitando al placer.

Por no hablar de las connotaciones del gesto de la mano derecha… Las rosas que Venus acaricia también nos llevan a pensar en el placer que ella misma se otorga. Este orgullo de una Venus conocedora de su propia belleza junto con el exhibicionismo ya no del propio cuerpo sino de su capacidad para ofrecerse placer produjo indignación, especialmente y curiosamente en personajes de épocas posteriores, como Marc Twain (quien probablemente desconocía la figura paleolítica de la Venus de Laussel (20000 a.C), que representa a una mujer de senos prominentes masturbándose). Éste escritor americano comentó al respecto de laVenus de Urbino en A tramp abroad (1880): “Allí, contra el muro, sin cortina que la oculte, podéis ver la obra más impura, la más grosera, la más obscena que se haya pintado jamás:la Venus de Tiziano. No es porque esté desnuda y estirada en la cama, no, es el gesto de una de sus manos. Si me atreviese a describirlo seria un escándalo.”

Venere di Urbino.  Tiziano Vecellio. Óleo. 1538,  119 x 165 cm.Galleria degli Uffizi, Firenze.

No pensaba lo mismo que Twain el duque de Camerino – futuro duque de Urbino – Guidobaldo Della Rovere, quien el mes de marzo del 1538, ordenaba a Girolamo Fantini, su subordinado, de no regresar a Urbino sin traer con él  “la donna nuda” que él mismo había encargado a Tiziano.

Por otro lado puede que el gesto se aceptase mejor en los tiempos en que se ejecutó la obra gracias a la creencia respaldada por médicos y teólogos del siglo XVI según la cual la masturbación femenina favorecía la procreación.

De hecho, y a pesar de lo explícito que nos pueda resultar el cuadro, el significado de la Venus de Urbino aún no ha sido agotado por la literatura artística, que tradicionalmente ha interpretado esta obra como una alegoria del matrimonio. La imagen exalta la belleza de la mujer (condición preliminar a un matrimonio feliz…), aunque las rosas recuerden que la belleza es pasajera y se marchita. La presencia del perro simboliza la fidelidad, otra de las condiciones que se le suponían al matrimonio feliz, y el mirto (por su condición perenne) simboliza el amor durable.

La obra podría haber sido según indican algunas fuentes para Giulia, la futura esposa del duque de Urbino: un regalo que le indicaria a la joven casadera el comportamiento a seguir como amante, esposa y madre.

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