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Teletransporte

En Mudd’s Women, episodio del 1966 de la serie Star Trek, la nave de Harry Mudd va a la deriva y es rescatada por la tripulación de la USS EnterpriseMudd transportaba una inusitada “carga” via teletransporte. Se trata de una escena clásica: las partículas van apareciendo y se  van reagrupando en el aire para formar y revelar las imponentes curvas de las mujeres que conforman la “carga” de la nave Mudd  que “transportaba futuras esposas de colonos del planeta Ophiuco III”.

Fotograma del episodio de Star Trek Mudd’s Women

El teletransporte era en Star Trek una solución barata para Gene Roddenberry, su creador, que lo introdujo en la serie porque el presupuesto de los estudios de la Paramount no daba para los costosos efectos especiales necesarios para simular el despegue y el aterrizaje de naves a propulsión en planetas lejanos. Pero este recurso de la ciencia ficción podría estar cada vez más próximo de la realidad: podremos teletransportarnos.O esto es lo que cree el físico Michio Kaku.

Veamos,,, de momento se pueden teletransportar fotones y algunos átomos… La primera demostración histórica de teletransporte cuántico en la que se teletransportaron fotones de luz ultravioleta se llevó a cabo en 1997 en la Universidad de Innsbruck. Al año siguiente investigadores de Caltech hicieron un experimento más preciso con teletransporte de fotones. En 2004 físicos de la Universidad de Viena fueron capaces de teletransportar partículas de luz a una distancia de 600 metros por debajo del río Danubio utilizando un cable de fibra óptica, lo que establecía un nuevo récord. Y en 2006 físicos del Instituto Niels Bohr de Copenhague y el Instituto Max Planck en Alemania consiguieron entrelazar un haz luminoso con gas de átomos de cesio, una hazaña que involucraba millones y millones de átomos, pero…

Cartel de la película The fly (1958)

aunque el teletransporte está permitido en el nivel atómico, de momento no será posible disfrutar de sus ventajas  (con lo feliz y cómoda que se sentiría una calzando unos stiletto de muerte sin llegar a casa con los pies llenos de ampollas). Teletransportar un ser humano aunque lo permitan las leyes de la física, puede necesitar muchos siglos más ya que crear coherencia cuántica que implique a objetos verdaderamente macroscópicos, tales como una persona, está fuera de cuestión durante un largo tiempo… Seguiremos soñando con el propulsor de improbabilidad infinito de Douglas Adams en Guía del autoestopista galáctico, La máquina desintegradora del doctor Challenger de la que nos hablaba Sir Arthur Conan Doyle… O en el mejor de los casos pensar que es mejor no arriesgarse puesto que los errores del teletransporte pueden ser tan nefastos como lo mostró el film The fly (1958) de Kurt Neumann en el que mientras un científico trata de teletransportarse a través de una habitación, sus átomos se mezclan con los de una mosca que accidentalmente ha entrado en la cámara de teletransporte, y el científico se convierte en un monstruo mitad hombre y mitad mosca.

¿Nos conformaremos con la belleza de lo real? – William Shatner, DeForest Kelley y Leonard Nimoy en una pausa durante el rodaje de Star Trek-. Foto via bohemea.

Libro: Física de lo imposible. Michio Kaku. Ed. Debate, 2009

Artículo recomendado:
Women, Star Trek, and the early development of fannish vidding. Francesca Coppa. 2008. Transformative Works and Cultures, no. 1

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Cuando el cine comía spaghetti

Antes el cine comía spaghetti. Alejado de los restaurantes de estrella Michelin, de los cafés Starbucks y de las gastronomías de las ya cansinas chicas de “Sex in the City”. Los spaghetti eran el símbolo de la vida y de un cine en el que las películas sabían interpretar con pasión los temas que se encontraban en el corazón del público. Unas películas en las que  la gente que se movía en la pantalla era el espejo de la que estaba sentada en la sala.

Gina Lollobrigida preparando la pasta para los spaghetti

Una sintonía que con los años parece haberse disuelto. Dentro y fuera de la pantalla encontrábamos algo que nos vinculaba con nuestros personajes y películas favoritas: la felicidad mundana e indescriptible que produce comerse un buen plato de spaghetti. Se demostraba lo que los antropólogos llaman la cultura material, basada en  nuestros comportamientos frente a las cosas concretas de la vida (en las que la relación con la comida es una de las más importantes), y que frecuentemente acababa reflejada en el interior de las tramas que narraba el cine con el objetivo de hacer más creíbles los personajes de sus historias.

Hasta el chico duro de John Wayne lo intentaba…

Poco importaba que los spaghetti tubieran origen chino y que según cuenta la leyenda los introdujera Marco Polo en Italia. Lo cierto es que nadie como los italianos les han dotado de tanto encanto, y entre los 50s y 60s debieron ser pocos los actores y actrices de cine que no se dejaran seducir por la magia de este plato tan -aparentemente- sencillo pero tan variado (los spaghetti all alioglio para cuando regresas de una larga noche de fiesta, alla bolognesa, alla carbonara, con funghi porcini, all’arrabiatta…).

Kirk Douglas los disfrutaba… junto a Sofia Loren

Cabe mencionar que los spaghetti no han formado parte del DNA de todos los italianos. El poeta Giacomo Leopardi los odiaba tanto como a los napolitanos (o quizás odiaba los spaghetti porque odiaba a los napolitanos…): En I nuovi credenti decía: ‘…Tutta in mio danno s’ama Napoli a gara alla difesa de’ maccheroni‘. A lo que los napolitanos le respondieron: ‘E tu fosti infelice e malaticcio perche’… non adoravi i maltagliati, le frittatine all’uovo ed il pasticcio! Ma se tu avessi amato i Maccheroni piu’ de’ libri, non avresti patito aspri malanni, saresti rubicondo e allegro’.

Burt Lancaster… los quería devorar

También era notoria la aversión del futurista Filippo Tommaso Marinetti hacia la pasta. En el ‘Manifesto’ escribía sobre la cocina  futurista: ‘crediamo anzitutto necessaria l’abolizione della pastasciutta, assurda religione gastronomica italiana‘. Una exortación poco exitosa por lo visto.

Sean Connery comiendo spaghetti

Porque…¿Hay algo mejor que un buen plato de spaghetti acompañados de una copa/botella de Chianti? Quizás… Pero para lucir así:

… es necesario comerse unos cuantos platos de spaghetti. Buon appetito!

Más fotos en el libro: Spaghetti & Stars. Damiani editore.

Y…:

Federico Fellini comiendo spaghetti

Cristopher Walken y su afición a los spaghetti

Alberto Sordi comiendo con voracidad los spaghetti en Un americano in Roma

Madonna comiendo spaghetti en la campaña publicitaria para Dolce and Gabanna primavera/verano 2010 (Fotos de Steven Klein).

Totò en “Miseria e nobiltà”. Escena de los spaghetti.

Sus aportaciones ^_^:

Chaplin comiéndose los cordones de las botas como si fueran spaghetti.

Pasta, un drama coreano muy muy relacionado con los spaghetti.

Tony Soprano comiendo pasta y un artículo: Eating like Tony Soprano

La dama y el vagabundo compartiendo un plato de spaghetti

Revolcón culinario de El cartero siempre llama dos veces

-Y más sexo culinario en La Grande bouffe

The Apartment. Jack Lemon innovando la manera de escurrir los spaghetti con una raqueta

Muchas gracias a Arc, Tu, Illuminatus y Miguel por estas maravillosas referencias.


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La cinta blanca

Pocas veces se sale del cine con la sensación de haber asistido a una obra maestra. Con la última película del director alemán Michael Haneke es inevitable sentirlo. La cinta blanca no es únicamente una magnífica historia sobre como los principios e ideales considerados como algo absoluto (fanatismo religioso o político) se convierten en inhumanos y llevan a la brutalidad.

La cinta blanca además es una lección magistral de cine y un bellísimo homenaje a la historia del cine: guiños a Dreyer, Renoir, Cartier-Bresson, Bergman y hasta a Visconti. Porque todos aprendemos de alguien, y Haneke no se esconde de ello. Haneke se sirve de los maestros, de una fotografia perfecta y del  guionista  Jean-Claude Carrière (como asesor de guión) para construir una narración impecable donde presenciamos la expansión de la maldad humana, la violencia y la culpabilidad entre los habitantes de un pueblo.

La represión engendra monstruos

Todos llevamos un monstruo en nosotros. Si encima vivimos en sociedades cerradas, autoritarias, excesivamente rígidas y represivas, el resultao inevitable será la creación de seres inhumanos y brutales.  La crítica ha querido ver en ello el germen del nazismo: “Sabes que esos niños familiarizados con los traumas, el abuso, la tortura y el espanto crecerán. Son caldo de cultivo para que un tal Hitler les convenza de que todo está permitido en nombre de la sagrada patria. Y actuarán en la futura barbarie sin sentido de culpa, en perfecta química con lo que mamaron.” (Crítica de Carlos Boyero para “El País”). Pero no se trata tan solo de eso. Estas mismas actitudes se producen y se han producido en muchos sitios. Véanse casos como la masacre de Puerto Hurraco. Según el propio director: “(…) la película no habla solo del fascismo, sería una interpretción demasiado fácil al transcurrir la historia de Alemania, sino de modelo y del problema universal del ideal pervertido”. Via Cineuropa- Fabien Lemercier.

Lo que esconde la “apacible” cotidianedad. La influencia de los interiores de Dreyer y Hammershøi

Haneke retrata un ambiente de austera belleza y paisajes sublimes en los que transcurre una “apacible” vida cotidiana (rebosante de doble moral) marcada por el rigor protestante llevado al extremo que lleva a la intransigencia, la manipulación, la agresividad física y síquica en las relaciones humanas que se establecen entre la mayor parte de los habitantes de este pueblo de la Alemania pre-guerra mundial. La mayor parte de las atrocidades ocurren en las elipsis y detrás de puertas blancas (pureza y rectitud), que nos remiten a los austeros y perturbadores interiores que recrearon artistas y cineastas nórdicos como Vilhelm Hammershøi y Carl Theodor Dreyer. Espacios que de tan vacíos y silenciosos nos desconciertan y nos insinúan que detrás del orden y de la aparente apacibilidad de las escenas cotidianas se esconden secretos y barbaridades enmascaradas de blanco.

Vilhelm Hammershøi. Interior. 1906.

Haneke en este film indica compartir la convicción de Hammershøi y Dreyer de que es en los espacios interiores (de una casa, de una imagen, de un rostro) donde se produce la mayor intensidad dramática. También comparte con ellos la forma de tratar la figura humana y, en concreto, la femenina: las enigmáticas mujeres de espaldas situadas en interiores domésticos remiten a la contemplación y el éxtasis del personaje, a su drama a puerta cerrada, incluso contienen el aroma de la muerte.

El presidente ( Præsidenten ), 1918. Dreyer

Otros guiños

¿Quién más nos hablaba del respeto a unas apariencias y normas vacías..? ¿Jean Renoir en La règle du jeu (1939)? ¡Bingo! Haneke tampoco se olvida de él. Una imagen/escena vale más que mil palabras.

La cinta blanca. M.Haneke. 2009.

Swamp water. Jean Renoir. 1941.

La cinta blanca. M.Haneke. 2009.

Los personajes de la baronesa (que encarna la lucidez y el rechazo absoluto a una sociedad corrompida por la maldad y las bajas pasiones, huye precisamente a Italia) y su hijo nos remiten directamente a Morte a Venezia de Luchino Visconti. Pero aquí no estamos frente a un Tadzio consciente del poder de su propia belleza si no de un niño superprotegido y víctima de la envidia que suscita en el resto de chicos carentes de afecto y sometidos a unas normas sumamente estrictas.

Morte a Venezia (1971). Luchino Visconti.

La cinta blanca. M.Haneke. 2009.

Un atisbo de bondad

Porque incluso en medio de la inmundicia nacen flores. Y podrá triunfar el amor casi pueril e ingenuo entre un profesor de escuela y una niñera y un pequeño se nos acercará para regalarnos su bien más preciado (su mascota) para que no nos sintamos tristes.

P.S: Post dedicado a Óscar  y a Isabel: Muchas gracias por los carteles de Antichrist que me mandaron y por esta obra maestra de Haneke… Ahora solo falta que nos llegue Air Doll… ¿El 4 de Junio? !!!… Cómo me hacen sufrir ustedes…

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Antichrist de Lars von Trier o la belleza del horror

Con Antichrist, Lars von Trier vuelve a mostrar el lado más siniestro de la naturaleza humana. Pero lo hace a través de una belleza que transforma el horror y el dolor en una experiencia estética que tan solo los grandes cineastas logran ofrecer. Con una imagen trabajada al extremo, el director danés narra el descenso a los infiernos de una pareja que acaba de perder a su hijo. Un recorrido doloroso, de angustia, de desesperación, de violencia, de sexo y destrucción.

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Antichrist. 2009. Dir. Lars von Trier. Fotograma.

Sin lugar a dudas el prólogo del film, rodado en blanco y negro, es una de las secuencias más bellas de toda la película junto con un no menos memorable epílogo. Presenciamos a cámera lenta el orígen de la tragedia, la plasticidad de los cuerpos desnudos  de Willem Dafoe y Charlotte Gainsbourg en una excitante evocación del deseo y del placer que contrasta con la tremenda belleza de la muerte del hijo que nos recuerda a la caída de un angel. El poder de sugestión de las imágenes del prólogo y del epílogo del film lo refuerza además la brillante elección del Lascia ch’io pianga de Händel como fondo musical de estas dos secuencias mudas.

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Antichrist. 2009. Dir. Lars von Trier. Fotograma.

Sexo y horror : El sexo está presente y explícito en toda la película, tocando las fronteras del porno. Las pulsiones más salvajes afloran del cuerpo de una magnífica Charlotte Gainsbourg (merecido premio a la mejor actriz en Cannes 2009)  que encuentra en el sexo y la violencia la válvula de escape a su dolor y a su sentimiento de culpa, protagonizando escenas de una crudeza brutal. Si no les gustó ver a Isabel Hupert aplicándose cortecitos en el clítoris en La Pianiste de Michael Haneke, tendrán que cerrar los ojos en alguna ocasión si deciden ver Antichrist.

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Antichrist. 2009. Dir. Lars von Trier. Fotograma.

La maldad de la naturaleza / la maldad femenina: Algunos críticos han considerado Antichrist como una película misógina. No estoy de acuerdo. La tesis que la protagonista está escribiendo y que acaba en cierto modo apoderándose de su torturada mente y convirtiéndola en un monstruo, trata sobre temas esotéricos, sobre las fábulas de mujeres consideradas brujas, de los poderes maléficos que se les atribuían y de cómo se ocuparon los hombres y la iglesia de torturarlas, vejarlas y quemarlas. La maldad no es exclusiva del personaje femenino. La encontramos en todos los elementos de la película, incluso en la naturaleza. Una naturaleza misteriosa y salvaje que por algunos momentos nos recuerda a las naturalezas de David Lynch y las apariciones surreales de animales con las que el director norteamericano suele trabajar.

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Antichrist. 2009. Dir. Lars von Trier. Fotograma.

La belleza del horror: Este para mí es el elemento clave de la película. De cómo el horror, el dolor vivido (el mismo que el propio Lars von Trier ha vivido y exterioriza en este film), se puede transformar en una belleza monstruosa. Disfrútenla y déjense cautivar por sus delirios.

-Tráiler y más información en el site de Antichrist

-Antichrist en IMDB

Entrevista a Lars von Trier sobre Antichrist.


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Vacaciones

Me tomo unas pequeñas vacaciones pero volveré pronto, con nuevos caviares y nuevas ideas. Disfruten mucho del calorcito, de la llúvia, de la montaña, del mar, de lo relajado que es trabajar prácticamente a solas en la oficina el mes de agosto – si es que no tienen vacaciones ahora-, de la buena compañía, de las puestas de sol con una copita de oporto en la mano y sobretodo… ¡Sean muy felices!

Judy Garland. “Get Happy”. Summer stock. 1950. Dir. Charles Walters

En la medida de lo posible iré revisando el mail y dejando algún rastro en Twitter.

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Las listas de Sei Shōnagon

Sei Shōnagon, dama de la corte de la emperatriz Sadako, hacia el año 1000, durante la era Heian se dedicó a escribir el diario íntimo o nikki más famoso de la literatura japonesa, el Makura no Sōshi 枕草子 (El libro de la almohada).En este diario la autora evocó los sentimientos más fugitivos, la evanescencia de las cosas, describió la vida de la corte, y sobretodo observó y escribió sobre todo lo que la rodeaba y sobre todo lo que sentía, elevando la lista al rango de género poético. Como dijo Octavio Paz el Makura no Sōshi nos descubre un mundo milagrosamente suspendido en sí mismo, cercano y remoto a un tiempo, como encerrado en una esfera de cristal.

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Entre las múltiples delicias que descubrimos en las  detalladas listas de Sei Shonagon, encontramos…

Cosas que emocionan
-Encender un incienso muy bueno, y acostarme sola.
-Lavarme el cabello, maquillarme y vestir un kimono perfumado. En este caso me siento feliz y noble, aun cuando nadie me observe.
-Una noche que espero a mi amante, al escuchar el ruido de la lluvia en mi puerta y el golpeteo del viento, sin motivo y de repente me sobresalto.

Nubes
Me encantan las blancas, purpúreas y negras nubes, y las nubes de lluvia cuando las lleva el viento. Es encantador al amanecer ver las oscuras nubes que poco a poco se vuelven blancas. Creo que esto ha sido descrito en un poema chino que dice algo sobre “los tintes que se retiran al amanecer”. Es conmovedor ver pasar un tenue jirón nube sobre la luna brillante.

Cosas odiosas
-Un admirador llega en visita clandestina, el perro lo avista y ladra. Una desearía matar al animal.
-La elegancia de la despedida influye enormemente en el apego que tengamos por un caballero. Si salta de la cama, ronda por la habitación, se ajusta demasiado el cinto, se arremanga y se llena el pecho con sus pertenencias, asegurando enérgicamente su cinturón, comenzamos a odiarlo
-Me he acostado y estoy por adormecerme, cuando se presenta un mosquito, con estridente zumbido. Y hasta me parece sentir la corriente que levanta con sus alas. Aún sabiendo que es un ser insignificante, lo encuentro detestable.

Cosas encantadoras
-Los objetos que se utilizan al jugar con muñecas de papel.
-Arrancar las hojas pequeñas de un loto que flota en el estanque.
-Las hojas de la malva pequeña son también deliciosas. Culquier cosa, si es diminuta, resulta grata.
-El rostro de un niño dibujado en un melón.
-Un pequeño gorrión que viene saltando al imitar alguien el chillido de un ratón.
-También es delicioso cuando al atar a un gorrioncito con un hilo, sus padres le traen insectos o lombrices y se los entregan en el pico.
-Una niña a la que están cortando los cabellos como a una monja, de manera que los ojos quedan cubiertos, despeja su cara sin usar las manos, inclinando su cabeza a un costado pues quiere ver algo. Realmente encantador.
-Ver los tasukigake blancos y limpios de las niñas, ¡qué agradable sensación!
-Un paje de Palacio, todavía muy joven, camina con traje de ceremonia.
-Pollitos blancos con largas patas caminan de una manera graciosa; parecen vestidos con kimono demasiado cortos, pían muy fuerte, y van tras las personas o rodean a la gallina. Ver esto es sumamente grato.
-La flor de clavel silvestre.

El cineasta Peter Greenaway se inspiró en el Makura no Sōshi de Sei Shōnagon para la realización de su bellísima película “The Pillow Book“, un film de carácter iniciático en el que Nagiko -narradora y protagonista- va contando su proceso de aprendizaje. Proceso que se simboliza en el paso de ser soporte de escritura a convertirse ella misma en “pincel”; y que tiene, como etapas intermedias, el conocimiento del amor, de la muerte y de la venganza.

The_pillow_bookFotograma de The Pillow Book. Dir. Peter Greenaway. 1996

Hacia la mitad de la película, se hace una cita del Makura no Sōshi que, en cierto modo, la resume:

“Dos cosas no nos han de faltar: las delicias de la carne y las delicias de la literatura”


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Le ballon rouge y su legado

En 1956 el director francés Albert Lamorisse decidió rodar Le Ballon Rouge (El globo rojo), una historia carente de diálogos pero cargada de una enorme expresividad y de una estética extremadamente melancólica donde Lamorisse elabora un universo de emociones basado únicamente en las actitudes de un niño que se desplaza por el barrio parisino de Montmartre sin más compañía que la de un globo rojo, expresando con sus formas de moverse y con sus miradas, todo aquello que debe callar ante la falta de algún personaje que se detenga a escucharlo o a compartir algo con él.

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El globo se convierte en símbolo icónico de todo aquello de lo que carece el pequeño protagonista y se convierte en el “compañero” en forma de balón rojo para que vuelve a conectarlo con el juego y la ingenuidad, dos aspectos fundamentales de la infancia.

Una de las escenas de Le Ballon rouge de Albert Lamorisse

El film cosechó importantísimos premios a nivel mundial. Incluso, en el año 1956 logró que el jurado del Festival de Cannes incorporara una nueva sección dedicada a los cortos (debido a que no podía competir como largometraje dado que dura 35 minutos) obteniendo así la Palma de Oro en la sección Cortometrajes.

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Actualmente y tras unos años de aparente olvido, este film está de rabiosa actualidad y no deja de ser fuente de inspiración de películas y anuncios publicitarios.Veamos algunos ejemplos:

Le voyage du Ballon Rouge.Hou Hsiao Hsien. 2007

Inspirada en la obra de Lamorisse y con una fotografia espléndida, Le voyage du Ballon Rouge (traducida al español como El vuelo del globo rojo) de Hou Hsiao Hsien retoma el mundo de complicidades entre el protagonista (Simon) y un globo rojo, pero en vez de presentarnos la vida de los niños parisinos de los 50,s, se centra en la inmensidad de lo cotidiano y la extraordinaria épica del día a día, inspirándose a su vez también en el cuadro del pintor post-impresionista Félix Vallotton, “Le Ballon”.

tmp_2d2ded16a5380a0a8794b9915142fca6Félix Vallotton (1865-1925). Le ballon. 1899. Óleo sobre cartón pegado en madera. Paris, Musée d’Orsay

Miss Dior Chérie. Sofia Coppola

Sofia Coppola se sirve de la escena final del film de Lamorisse para construir un anuncio de tono alegre y desenfadado que es una apologia a la joie de vivre, así como un homenaje al mismo Lamorisse, a Brigitte Bardot y a todos los tópicos de la vida parisina.

dior1-1Escena final del anuncio del perfume Miss Dior Chérie de Sofia Coppola. 2008.

le-ballon-rouge-1Escena final de Le Ballon rouge de Albert Lamorisse. 1956

El sector automoción tampoco ha dudado en teñir de estética Ballon Rouge sus anuncios y aprovechar el poder onírico y mágico de este film para crear anuncios de gran belleza como el de Ford Mondeo o New Beetle:

Ford Mondeo

Ford+Mondeo+-+Desire

Escena del anuncio Desire del  modelo Ford Mondeo. Philippe André para Ogilvy Advertising London. 2007

El anuncio de este modelo se tituló “Desire” y fué rodado en unas 30 localizaciones diferentes de Londres, suponiendo el mayor despliegue realizado en la ciudad de Londres para propósitos publicitarios. Participaron entre 300 y 400 personas, se usaron 1400 globos y 600 m3 de helio (para que volasen las maquetas de los coches). El spot lo dirigió  Philippe André para Ogilvy Advertising London con música de Michael Andrews, tema “The Artifact and Living”.

New Beetle

La agencia DDB Barcelona tituló “Globo” a este anuncio del 2007 donde como en Le Ballon rouge, su protagonista no se deshace ni por asomo de su beetle rojo mientras suena la canción “Santa Maria da Feira” de Devendra Banhart.

Decir que el famoso anuncio de las bouncy balls de Sony Bravia está relacionado con Le ballon rouge quizá sea ir demasiado lejos, pero sí que almenos participa de su visión poética del color, la libertad y la fantasía que se apodera del gris asfalto de las ciudades.


El legado de Lamorisse y su Ballon rouge sigue hoy más vivo que nunca.

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