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La verdadera elegancia

Leyendo el libro Nadie acabará con los libros en el que Umberto Eco y Jean Claude Carrière reflexionan sobre el futuro, pasado y presente del libro,  ambos autores coinciden en destacar que nuestras bibliotecas están en su mayoría compuestas por libros escritos por personas sin talento, por cretinos o por paranóicos. Sin lugar a dudas dentro de la historia de los libros estúpidos, los manuales destinados a pautar el comportamiento de las señoritas “respetables” tienen su sitio de honor. Uno de ellos es La elegancia en la vida social de la baronesa de Staffe (Blanche-Augustine-Angèle Soyer) mujer de procedencia burguesa y reconvertida en aristócrata, convencida de poseer el saber de la elegancia y los buenos modales.


La Mode Illustrée, 1873. Via Beautiful Century

Para empezar, según Madame Staffe la elegancia no podia ser más que francesa (el resto del mundo estaba irremediablemente condenado a ser

“(…) siempre es la generosa y elegante cortesía francesa, que se imitará en todo tiempo más allá de las fronteras. Sí; da sus leyes al mundo. El francés no tiene ni la gravedad afectada y fría del hombre del norte ni la exhuberancia y facundia del hombre del mediodía; sabe ser digno sin altaneria, reservado, sin taciturnidad, amable, sin ligereza, agradable, sin llegar a la vulgaridad; no es silencioso como el hombre de las razas septentrionales, ni hablador, como los del mediodía; charla con gracia, escucha con ingenio, carece de sangre fría irritante y de exageración desagradable; posee fuego, brillantez y poesía (…)”.

No únicamente el hombre francés era el portador del gen de la elegancia, la mujer francesa también estaba dotada de esta cualidad nacional:

“Sí; todas las mujeres del Universo copian aún el ingenio, la gracia y los modales de esa francesa, que se burla de la sensiblería, pero que atesora la verdadera piedad, que es buena con gracia, e inteligente sin pedantería. Según las circunstancias, es para el marido el camarada más encantador, o la compañera más dispuesta al sacrificio: para las otras mujeres, es amable e indulgente; sabe escuchar sin alardes de cinismo y sin aspavientos de ridícula ñoñez.”

La Mode Illustrée, 1873. Via Beautiful Century

La autora defiende la elegancia como don exclusivamente francés basándose en la siguiente teoría:

“La elegancia es un don del terruño; es, en nuestra Francia, una consecuencia de los efluvios telúricos, de la situación geográfica. La prueba es que entre nosotros se la encuentra, más o menos completa, en todas las clases, en todos los grados de la vida social. He aquí la razón de que París sea, moralmente, el polo magnético del mundo. Todos los pueblos se ven influídos por la atracción de nuestra naturaleza, formada de benevolencia y elegancia”.

Staffe, como colofón final nos demuestra lo importante en esta vida, que no puede ser otra cosa que lo chic:

“Una nación elegante cometerá locuras, pero nunca indignidades. En los peores días su chic subsiste”.

Francamente se trata de uno de tantos libros estúpidos, pero aportan una información valuosísima sobre cómo eran las sociedades del momento… y pueden acabar resultando encantadores. Quizás es que nos apasiona lo necio y la verdadera historia es la de la estupidez y no esta de los grandes pensadores que nos han contado.

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Los ojos de ella

Aún se encuentran por la costa Mediterránea barcos pesqueros con ojos pintados a cada lado de la proa, para protejerse del mal de ojo y también para dotarse de ojos que permiten “ver” por donde van y así surcar las olas con más seguridad. En inglés estos adornos suelen recibir el nombre “los ojos de ella”, además en inglés los barcos siempre se consideran femeninos. Hay por lo menos tres explicaciones posibles a esta denominación. Una es que a pesar de su aspereza y severidad, los navegantes solían apreciar la belleza de un gran velero lleno de gavias, velachos y juanetes que escoraba en los vientos alisios mientras surcaba los océanos del mundo; “Una embarcación a vela es una dama, un vapor es un amasijo de hierros” según el capitán Bromley.

Sello griego. La embarcación de Argo, con ojos pintados a ambos lados de la proa.

Otra explicación es que mientras durara un viaje, la embarcación era el único refugio del marinero que vivía a bordo, y su seguridad y bienestar dependían de ella. La embarcación cuidaría de él, siempre que el marinero hiciera lo necesario para asegurar que todo estaba en perfectas condiciones de mantenimiento y de seguridad. La embarcación era como una mujer: protectora, acogedora y a veces dispuesta a sacrificarse por sus tripulantes. Según el escritor Joseph Conrad:

Efectivamente, tu embarcación necesita que la mimes con conocimiento. Para tratarla debes comprender los misterios de su naturaleza femenina y si lo haces, te será fiel durante el combate con grandes fuerzas que podrían derrotar a cualquiera (…).Si recuerdas esa obligación, permanecerá y navegará contigo mientras sea capaz de hacerlo.

Luzzu. Embarcación de pesca tradicional del archipiélago maltés. Tradicionalmente están pintadas en colores vivos amarillos, azules, rojos y verdes y a cada lado de la proa llevan un Ojo de Horus o Udyat.

La última explicación es la más histórica. Durante la botadura de una embarcación, se celebra la ocasión rompiendo una botella de vino o champán en la proa como ofrenda a libación a los dioses del mar, especialmente a Poseidón. Si se considera esta cerimonia como el acto de ofrecer la embarcación como novia al gran océano, es natural hablar de ella en femenino.

Libro: Mitos y leyendas del mar. Peter D.Jeans. Editorial Juventud. 2007, Bcn.

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Teletransporte

En Mudd’s Women, episodio del 1966 de la serie Star Trek, la nave de Harry Mudd va a la deriva y es rescatada por la tripulación de la USS EnterpriseMudd transportaba una inusitada “carga” via teletransporte. Se trata de una escena clásica: las partículas van apareciendo y se  van reagrupando en el aire para formar y revelar las imponentes curvas de las mujeres que conforman la “carga” de la nave Mudd  que “transportaba futuras esposas de colonos del planeta Ophiuco III”.

Fotograma del episodio de Star Trek Mudd’s Women

El teletransporte era en Star Trek una solución barata para Gene Roddenberry, su creador, que lo introdujo en la serie porque el presupuesto de los estudios de la Paramount no daba para los costosos efectos especiales necesarios para simular el despegue y el aterrizaje de naves a propulsión en planetas lejanos. Pero este recurso de la ciencia ficción podría estar cada vez más próximo de la realidad: podremos teletransportarnos.O esto es lo que cree el físico Michio Kaku.

Veamos,,, de momento se pueden teletransportar fotones y algunos átomos… La primera demostración histórica de teletransporte cuántico en la que se teletransportaron fotones de luz ultravioleta se llevó a cabo en 1997 en la Universidad de Innsbruck. Al año siguiente investigadores de Caltech hicieron un experimento más preciso con teletransporte de fotones. En 2004 físicos de la Universidad de Viena fueron capaces de teletransportar partículas de luz a una distancia de 600 metros por debajo del río Danubio utilizando un cable de fibra óptica, lo que establecía un nuevo récord. Y en 2006 físicos del Instituto Niels Bohr de Copenhague y el Instituto Max Planck en Alemania consiguieron entrelazar un haz luminoso con gas de átomos de cesio, una hazaña que involucraba millones y millones de átomos, pero…

Cartel de la película The fly (1958)

aunque el teletransporte está permitido en el nivel atómico, de momento no será posible disfrutar de sus ventajas  (con lo feliz y cómoda que se sentiría una calzando unos stiletto de muerte sin llegar a casa con los pies llenos de ampollas). Teletransportar un ser humano aunque lo permitan las leyes de la física, puede necesitar muchos siglos más ya que crear coherencia cuántica que implique a objetos verdaderamente macroscópicos, tales como una persona, está fuera de cuestión durante un largo tiempo… Seguiremos soñando con el propulsor de improbabilidad infinito de Douglas Adams en Guía del autoestopista galáctico, La máquina desintegradora del doctor Challenger de la que nos hablaba Sir Arthur Conan Doyle… O en el mejor de los casos pensar que es mejor no arriesgarse puesto que los errores del teletransporte pueden ser tan nefastos como lo mostró el film The fly (1958) de Kurt Neumann en el que mientras un científico trata de teletransportarse a través de una habitación, sus átomos se mezclan con los de una mosca que accidentalmente ha entrado en la cámara de teletransporte, y el científico se convierte en un monstruo mitad hombre y mitad mosca.

¿Nos conformaremos con la belleza de lo real? – William Shatner, DeForest Kelley y Leonard Nimoy en una pausa durante el rodaje de Star Trek-. Foto via bohemea.

Libro: Física de lo imposible. Michio Kaku. Ed. Debate, 2009

Artículo recomendado:
Women, Star Trek, and the early development of fannish vidding. Francesca Coppa. 2008. Transformative Works and Cultures, no. 1

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Clams Jorjobert y la bella Gaviale

Clams Jorjobert y la bella Gaviale tenian una relación particular. Ella como su nombre indica era bella, comía pastelillos tunecinos de pistacho mientras Clams Jorjobert planificaba como robar una locomotora para satisfacer a su mujer, adicta a los caprichos extravagantes a los que él cedía por darse y darle placer:

-También podría robar una locomotora con la misma facilidad -explicó Clams Jorjobert-. Pero seria preciso que me cubriera las manos de grasa y la cara de carbonilla. Además, a pesar de que tengo estudios superiores, me podría ocurrir que me descubriera incapaz de conducir una locomotora.

-Oh! -dijo Gaviale-. Te las arreglarías muy bien.

-Prefiero no intentarlo- repuso Jorjobert-. Por añadidura no soy ambicioso, y una media de cien mil diarios me satisface plenamente.Ello por no mentar el inconveniente de los raíles. Circular sin autorización por la red del ferrocarril me traería muchos problemas. Y por la carretera, con una locomotora, llamaría la atención.

-Te falta arrojo -afirmó la bella Gaviale-. Por esto te amo… Oye, me me gustaría pedirte una cosa.

American Railroads – The Great Day Has Come (1945). Anuncio publicitario.

La bella Gaviale no se enfadó por la repentina falta de coraje de su amado porque ya tenia en mente otro objetivo…

-Lo que quieras, querida mía -respondió Clams Jorjobert. Y al decirlo se pavoneaba con su uniforme de chófer. Ella le atrajo hacia sí y le dijo unas palabras al oído. Acto seguido se sonrojó y escondió la cara en un cojín desvencijado. Clams se rió con toda su alma.

No sabemos qué le pidió la bella Gaviale a Clams, pero la respuesta fue digna de todo un caballero:

-Ya está, querida mía -dijo-. Aquí traigo el uniforme. Tiene de todo, hasta hacha. Dispondrás de tu coche de bomberos cuando lo desees.
-¿Podremos pasearnos en él el domingo?
-Desde luego.
-¿Y tendrá una escalera muy grande?
-Tendrá una escalera muy grande.
-¡Querido, te quiero!

Fire Belle. Gil Elvgren. 1958.

La bella Gaviale era feliz, pero también insaciable, lo que le acarreó algún problemilla a Clams Jorjobert:

En la cárcel, a Dodilongo se le hacía el tiempo luengo. Escuchó pasos que se acercaban, y se levantó para ver quién era. El carcelero se detuvo delante de su puerta, y la llave hurgoneó en la cerradura. Clams Jorjobert pasó al interior.
-Hola -dijo.
-Se te saluda, viejo -respondió Dodilongo-. Muy amable de tu parte venir a hacerme compañía. El tiempo se me estaba haciendo demasiado luengo. Los dos se rieron a pesar de que la astucia lingüística quedó hecha ya unas líneas más arriba.
-¿Por qué estás aquí? -preguntó Léon.
-Por una tontería -suspiró Jorjobert-. Acababa de birlar el coche de bomberos… Pero las mujeres son insaciables. Se le antojó una carroza
fúnebre
.
-Es una exagerada -dijo Dodilongo comprensivo, pues su mujer nunca había pasado del autocar de treinta y cinco plazas.
-¿Verdad que sí? -continuó Clams-. Bueno, el caso es que compré un ataúd, me metí dentro y me fui a buscar la dichosa carroza.
-No comprendo por qué tuvo que salirte mal –dijo Dodilongo.
-¿Alguna vez has intentado caminar metido dentro de un ataúd? -prosiguió Clams-. Me hice un lío con los pies y, al caer, aplasté a un perrito. Como era el de la esposa del director de la prisión, la cosa vino por sí sola.
¿Te das cuenta?
Léon Dodilongo meneó la cabeza.
-¡Caramba! -dijo-. Mala pata…

La historia de Clams Jorjobert y la bella Gaviale la contaba Boris Vian en su relato “Mala pata“, incluído en el libro El lobo hombre. Y yo me pregunto de dónde sacaba Vian a estos hombres dispuestos a regalarnos un coche de bomberos, una carroza fúnebre… Quizás los imaginó, o quizás solo existían en el París de los 40s-50s… o se extinguieron querido Boris. Continuaré soñando con mi coche de bomberos, por si acaso…

Post relacionado en Más caviar, por favor…: Boris Vian

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Manuales de urbanidad para señoritas

El único manual de urbanidad femenino al que tuve acceso fue la revista para adolescentes Super Pop (no se pierdan su “Test chic@s“), con secciones memorables como “Mi primera vez” donde una “experta” y los comentarios de las lectoras aconsejaban sobre como vestirse en la primera cita con un chico (ni demasiado zorra ni demasiado recatada solía ser la recomendación) y que además tenían el poder de convencernos a todas de que perder la virginidad era algo así como pasar por el matadero, con explicaciones minuiciosas sobre la pérdida de sangre y los dolores.

Probablemente eran más entretenidos los manuales de antaño y todos sus preceptos para crear auténticas niñas bien. Su lectura nos habría convertido sin duda  en  chicas buenas y no en unas  malas féminas… O no. Porque las chicas buenas y bien educadas en el 1929….

Y las chicas malas

¡Ay!  pero si creo que cumplo con todos los requisitos de esta chica tiesa y presumida que sale sin acabarse de vestir… La culpa la tiene la Super Pop, entiéndanlo.

A la chica mal educada le gusta la diversión…

Si les ocurre como a una servidora y creen que ya es demasiado tarde para redimirse de tanto pecado y aprenderse las normas de esta “Cartilla de Urbanidad para niñas“, siempre pueden recurrir a  los consejos del manual para jovencitas (perversas) de Pierre Louÿs; “Manuel de civilité pour les petites filles à l’usage des maisons d’éducation“:

Lo que no se debe decir:

-No digas “mi coño”. Di más bien “mi corazón”.

-No digas “tengo ganas de follar”. Di más bien “estoy nerviosa”.

-No digas “gocé como una cerda”. Di más bien “me siento algo cansada”.

-No digas “voy a masturbarme”. Di más bien “ya vuelvo”.

Como comportarse en la mesa:

-No hagas entrar y salir un espárrago por entre tus labios, al tiempo que le haces ojitos dulces al joven que quieres seducir.

-No uses un par de mandarinas para ponerle los cojones a un banano.

-Si masturbas a un vecino dentro de su servilleta, hazlo con discreción para que ninguno de los otros comensales lo note.

-No le des lambetazos a un albaricoque abierto, picándole el ojo a la lesbiana más célebre de la compañía.

-Si encuentras un cabello sospechoso en la sopa, no digas: “¡Fantástico, un pelo del culo!”.

Y en clase…

-No dibujes en el tablero las partes sexuales de la maestra, sobre todo si fue ella misma quien te las mostró en la intimidad.

-Después de masturbarte bajo el pupitre, no te seques el dedo mojado en el pelo de tu compañera de adelante, a menos que ella te lo pida.

-Si te parece más cómodo ir a masturbarte en los servicios, pide permiso simplemente para salir: nunca digas para qué.

Resumiendo, un maravilloso compendio de sabios consejos para convertirnos en unas perfectas y educadas damas.

Sobre cómo deben comportarse los jovencitos…  recuerden que esto es de muy mala educación:

Via 9 0 0 0

Y aquí les dejo el enlace de la versión “para niños” de la “Cartilla moderna de urbanidad para niños” , para que aprendan a ser buenos.

P.S: Gracias Neno por pasarme la información sobre estas deliciosas “Cartillas modernas”.

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Palabras de finas damas

Tendemos a desterrar de nuestro lenguaje las palabras crudas y las imágenes osadas y olvidamos que en otros tiempos se ignoraba nuestro puritanismo. La franqueza del lenguaje y la rudeza de las palabras fueron hasta el siglo XVII un signo de honradez e incluso una forma de comunicarse muy bien vista entre las clases poderosas. Fue en el siglo XVIII cuando se empezó a maquillar la expresión del pensamiento. Dos damas de la alta sociedad del siglo XVII, una, hermana de Luis XIV Madame la Duchesse d’Orléans (Charlotte-Élisabeth de Bavière), la otra, Sophie de Bohême (Sophie von der Pfalz), electora de Hanover, revelan a través de la correspondencia que mantenían entre ambas cómo era el lenguaje de las finas damas de la Corte Francesa y del resto de las Cortes Europeas a finales del siglo XVII. Lean y juzguen:

Charlotte-Elisabeth de Bavière, por Nicolas Largillière (finales del siglo XVII). Musée Condé, Château de Chantilly.

Carta de Charlotte-Elisabeth de Bavière a Sophie von der Pfalz:

Fontainebleau, le 9 octobre 1694
Vous êtes bien heureuse d’aller chier quand vous voulez ; chiez donc tout votre chien de saoul. Nous n’en sommes pas de même ici, où je suis obligée de garder mon étron pour le soir ; il n’y a point de frottoir aux maisons du côté de la forêt. J’ai le malheur d’en habiter une, et par conséquent le chagrin d’aller chier dehors, ce qui me fâche, parce que j’aime à chier à mon aise, et je ne chie pas à mon aise quand mon cul ne porte sur rien. Item, tout le monde nous voit chier ; il y passe des femmes, des hommes, des filles, des garçons, des abbés et des suisses ; vous voyez par là que nul plaisir sans peine, et qui si on ne chiait point, je serais à Fontainebleau comme le poisson dans l’eau.

Sois muy afortunada de ir a cagar cuando queréis; cagad pues todo vuestro perro de borracho. No estamos igual aquí, donde estoy obligada a guardar mi mojón para la tarde; no hay ningún cepillo en las casas del lado del bosque. Tengo la desgracia de morar en una, y por consiguiente la pena de ir a cagar fuera, lo que me molesta, porque me gusta cagar a mi gusto, y no cago a mi gusto cuando mi culo no se sustenta sobre algo. Item, todo el mundo nos ve cagar; pasan por allí mujeres, hombres, chicas, chicos, abades y suizas; ya veis que por ahí no hay placer sin pena, y que si no necesitásemos cagar, estaría en Fontainebleau como pez en el agua.

Il est très chagrinant que mes plaisirs soient traversés par des étrons ; je voudrais que celui qui a le premier inventé de chier, ne pût chier, lui et toute sa race, qu’à coups de bâton. Comment, mordi, qu’il faille qu’on ne puisse vivre sans chier ? Soyez à table avec la meilleure compagnie du monde, qu’il vous en prenne envie de chier, il vous faut aller chier. Soyez avec une jolie fille, une femme qui vous plaise ; qu’il vous prenne envie de chier, il faut aller chier ou crever.

Es muy penoso que mis placeres se vean atravesados por mojones; querría que al  primero que inventó el cagar, solo  pueda cagar, él y toda su raza, a base de bastonazos. ¿Cómo puede ser que no se pueda vivir sin cagar? Basta que estés en la mesa con la mejor compañía del mundo para que te entren ganas de cagar, y debes ir a cagar. Que estés con una hermosa chica, una mujer que te guste; que te entran ganas de cagar, y hay que ir a cagar o reventar.

Ah ! maudit chier, je ne sache point plus vilaine chose que de chier. Voyez passer une jolie personne, bien mignonne, bien propre, vous vous récriez : Eh ! que cela serait joli si cela ne chiait pas ! Je le pardonne à des crocheteurs, à des soldats, aux gardes, à des porteurs de chaises, et à des gens de ce calibre-là. Mais les empereurs chient, les impératrices chient, le pape chie, les cardinaux chient, les princes chient, les archevêques et les évêques chient, les généraux d’ordre chient, les curés et les vicaires chient.

¡Ah! Maldito cagar, no conozco cosa peor que la de cagar. Veis pasar a una hermosa persona, muy amable, muy limpia, y os exclamáis: ¡Eh! ¡Que esto sería hermoso si no cagase! Se lo perdono a los ladrones, a los soldados, a los guardias, a los portadores de sillas, y a la gente de este calibre. Pero los emperadores cagan, las emperatrices cagan, el papa caga, los cardenales cagan, los príncipes cagan, los arzobispos y los obispos cagan, los generales cagan, los curas y los vicarios cagan.

Avouez donc que le monde est rempli de vilaines gens, car enfin, on chie en l’air, on chie sur terre, on chie dans la mer, tout l’univers est rempli de chieurs et les rues de Fontainebleau  de merde, car ils font des étrons plus gros que vous, Madame. Si vous croyez baiser une belle petite bouche avec des dents bien blanches, vous baisez un moulin à merde ; tous les mets les plus délicats, les biscuits, les pâtés, les tourtes, les perdrix, les jambons,  les faisans, tout n’est que pour faire de la merde mâchée.”

Admita pues que el mundo está lleno de gente mala, porque en definitiva, se caga en el aire, se caga sobre tierra,  se caga en el mar, todo el universo está lleno de gente que caga y las calles de Fontainebleau de mierda, porque hacen mojones más gruesos que usted, Señora. Si  creéis besar una bella y pequeña boca de dientes muy blancos, besáis un molino de mierda; todos los platos más delicados, los bizcochos, los patés, las perdices, los jamones, los faisanes, todo es sólo para hacer mierda masticada.”

-Carta de Sophie von der Pfalz en respuesta a Charlotte-Elisabeth de Bavière :

Retrato de Sophie von der Pfalz, por Luise Hollandine von  der Pfalz, hacia 1644

Hanovre, 31 octobre 1694
“C’est un plaisant raisonnement de merde que celui que vous faites sur le sujet de chier, et il paraît bien que vous ne connaissez guère les plaisirs, puisque vous ignorez celui qu’il y a de chier ; c’est le plus grand de vos malheurs. Il faut n’avoir chié de sa vie, pour n’avoir senti le plaisir qu’il y a de chier ; car l’on peut dire que, de toutes les nécessités à quoi la nature nous a assujettis, celle de chier est la plus agréable.

Es un agradable razonamiento de mierda el que usted hace sobre el sujeto de cagar, y parece que apenas conozcáis los placeres, ya que ignoráis el de cagar; es la más grande de vuestras desgracias. Hace falta no haber cagado en toda la vida para no haber sentido el placer que hay en el cagar; porque se puede decir que, de todas las necesidades a las que la naturaleza nos ha sometido, la de cagar es la más agradable.

On voit peu de personnes qui chient qui ne trouvent que leur étron sent bon ; la plupart des maladies ne nous viennent que par faute de chier, et les médecins ne nous guérissent quà force de nous faire chier, et qui mieux chie, plus tôt guérit. On peut dire même que qu’on ne mange que pour chier, et tout de même qu’on ne chie que pour manger, et si la viande fait la merde, il est vrai de dire que la merde fait la viande, puisque les cochons les plus délicats sont ceux qui mangent le plus de merde. Est-ce que dans les tables les plus délicates, la merde n’est pas servie en ragoût ? Ne fait-on pas de rôties de la merde des bécasses, des bécassines, d’alouettes et d’autres oiseaux, laquelle merde on sert à l’entremets pour réveiller l’appétit ? les boudins, les andouilles et les saucisses, ne sont-ce pas des ragouts dans de sacs à merde ? La terre ne deviendrait-elle pas stérile si on ne chiait pas, ne produisant les mets les plus nécessaires et les plus délicats qu’à force d’étrons et de merde ? Etant encore vrai que quiconque peut chier sur son champ ne va pas chier sur celui d’autrui.

Se ven pocas personas que caguen y que no encuentren que sólo su mojón huele bien; la inmensa mayoría de las enfermedades nos vienen sólo por la falta de cagar, y los médicos nos curan a base de hacernos cagar, y quien mejor caga, antes se cura. También podemos decir que comemos sólo para cagar, y que cagamos sólo para comer, y si la carne hace la mierda, es lícito decir que la mierda hace la carne, ya que los cochinos más delicados son los que comen más mierda. ¿Acaso en las mesas más delicadas, la mierda no es servida bajo la forma de guisado? ¿No hacemos asados de la mierda de las becadas, de las agachadizas, de las alondras y de otras aves, mierda que servimos como entremés para despertar el apetito? Las morcillas, los embutidos y las salchichas, ¿No son ragús en sacos de mierda? ¿ La tierra no se volvería estéril si no se cagase, produciendo los platos más necesarios y más delicados sólo a fuerza de mojones y  de mierda? Y es cierto que cualquiera que pueda cagar sobre su campo no va a cagar sobre el de los otros.

Les plus belles femmes sont celles qui chient le mieux ; celles qui ne chient pas deviennent sèches et maigres, et par conséquent laides. Les beaux teints ne s’entretiennent que par de fréquents lavements qui font chier ; c’est donc à la merde que nous avons l’obligation de la beauté. Les médecins ne font point de plus savantes dissertations que sur la merde des malades ; n’ont-ils pas fait venir des Indes une infinité de drogues qui ne servent qu’à faire de la merde ? Il entre de la merde dans les pommades ou les fards les plus exquis. Sans la merde des fouines, des civettes et des autres animaux, ne serions-nous pas privés des plus fortes et des meilleures odeurs ? Les enfants qui chient le plus dans leurs maillots sont les plus blancs et les plus potelés. La merde entre dans quantité de remèdes et particulièrement pour la brûlure.

La mujeres más guapas son las que cagan mejor; las que no cagan se vuelven secas y flacas, y por consiguiente feas. Las bellas teces se mantienen sólo por lavados frecuentes que hacen cagar; es pues a la mierda que tenemos la obligación de la belleza. Los médicos no hacen más sabias disertaciones  que sobre la mierda de los enfermos; ¿no hicieron venir de la India una infinidad de drogas que tan solo sirven para hacer mierda? Entra mierda en las pomadas o las pinturas  más exquisitas. Sin la mierda de las garduñas, las cebolletas y otros animales, no estaríamos privados de los más fuertes y de los mejores olores? Los niños que más cagan en sus camisetas de punto son los más blancos y más rollizos. La mierda entra en cantidad de remedios,  especialmente para las quemaduras.

Demeurez donc d’accord que chier est la plus belle, la plus utile et la plus agréable chose au monde. Quand vous ne chiez pas, vous vous sentez pesante, dégoûtée et de mauvaise humeur. Si vous chiez, vous devenez légère, gaie, et de bon appétit.

Acordad entonces que cagar es la cosa más bella, más útil y agradable del mundo. Cuando no cagáis, os sentís pesada, hastiada y de mal humor. Si cagáis, os volvéis ligera, alegre, y con buen apetito.

Manger et chier, chier et manger, ce sont des actions qui se suivent et se succèdent les unes aux autres, et l’on peut dire qu’on ne mange que pour chier, comme on ne chie que pour manger. Vous étiez de bien mauvaise humeur quand vous avez tant déclamé contre le chier ; je n’en saurais donner la raison, sinon qu’assurément, votre aguillette s’étant nouée à deux noeuds, vous aviez chié dans vos chausses. Enfin, vous avez pris la liberté de chier partout quand l’envie vous en prend, vous n’avez d’égard pour personne ; le plaisir qu’on se procure en chiant vous chatouille si fort que, sans égard au lieu où vous vous trouvez, vous chiez dans les places publiques, vous chiez devant la porte d’autrui sans vous mettre en peine s’il le trouve bon ou non.

Comer y cagar, cagar y comer, son acciones que se siguen y se suceden las unas a otras, y podemos decir que comemos sólo para cagar, como cagamos sólo para comer. Estabais de muy mal humor cuando habéis declamado tanto contra el cagar; no sabría dar la razón, sino que seguramente, vuestro ceñidor se debe haber atado a dos nudos, y habéis cagado en vuestras calzas. En fin, os habéis tomado la libertad de cagar por todos lados cuando os da la gana,  no tomáis a nadie  en consideración; el placer que os proporciona el cagar os cosquillea tanto que, sin consideración al lugar donde os encontráis, cagáis en las plazas, cagáis delante de la puerta de otro sin plantearos si le parece bien o no.

Et, marquez que ce plaisir est pour le chieur moins honteux que pour ceux qui le voient chier, c’est qu’en effet la commodité et le plaisir ne sont que pour le chieur. J’espère qu’à présent vous vous dédirez d’avoir voulu mettre le chier en si mauvaise odeur, et que vous demeurerez d’accord qu’on aimerait autant ne point vivre que ne point chier.”

Y, señálese que este placer es para quien caga menos vergonzoso que para quienes le ven cagar, porque en efecto la comodidad y el placer son sólo para el que caga. Espero que ahora  desmienta el haber querido poner el cagar en tal mal olor y que quede claro que desearíamos tanto no vivir más como no cagar más.”

Así es que mis queridas señoras y señoritas no se corten, empleen palabras sucias, hablen sin tapujos porque esto es lo  chic y glamouroso, el auténtico lenguaje fino. Como pueden ver la historia lo avala. Libérense de los cansinos eufemismos y disfruten del placer de pronunciar  maravillosos verbos como follar (“practicar el coito”), cagar (“evacuar el vientre”), joder (“practicar el coito” y “molestar, fastidiar”)…

Fuente:  Une rude gaillarde. La Princesse Palatine. Paul Reboux, 1934. Paris, Flammarion.

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Helmut Newton y la divina desnudez

La moda tiene sexo. Y la fotografía se ha encargado de mostrarlo sutilmente desde mediados del siglo XX, cuando ilustres nombres como Erwin Blumenfeld o Fernand Fonsagrives ya se atrevían a mostrar desnudos femeninos cubiertos por gasas o expuestos al sol. Desde entonces muchos han sido los fotógrafos que han “alegrado” la moda con su particular visión sexual de ella… Pero ninguno ha hecho del sexo su principal fuente de inspiración para realizar trabajos que resultaran realmente transgresores como lo hizo Helmut Newton. Por este motivo la editorial Taschen, diez años después de la impactante publicación del libro de Newton Sumo (el libro más caro y de mayores dimensiones del siglo XX), le rinde homenaje al maestro de la osadía con una reedición más asequible en tamaño y precio -no se engañen, pesa y no es precisamente barato, pero vale la pena por tratarse de una delícia y una maravilla para los sentidos-.

Newton-self portraitAutoretrato con su mujer y modelos, París 1981

Helmut Newton, el berlinés nacido en el seno de una rica família judía, el que fue un niño sin ningún interés por los estudios pero con una gran fascinación por las cámaras.El que escandalizó e intrigó al mundo de la moda durante medio siglo con sus provocativas mujeres y su fama de enfant terrible. Una fama ganada a pulso. “La noche de los cristales rotos” le obligó a huir rumbo a China pero acabó en Singapur, donde pronto se convirtió en gigoló y amante de una mujer mayor. Se volvió a subir a un barco, esta vez rumbo a Australia, donde comenzó a trabajar como fotógrafo en la edición de Vogue para este país  y donde conoció a su inseparable esposa June.

juneJune Newton, París 1972

Pero fue en París donde Newton encontró el lugar perfecto para un estilo que lo convirtió en el “rey del vicio y príncipe del porno”. El Newton que ilustra la famosa sesión para Vogue París donde el esmoquin de Yves Saint Laurent contrasta con la pálida desnudez de una modelo en actitud fría y desafiante frente a la seducción de una mujer andrógina, moderna y terriblemente sensual.

Yves Saint Laurent-NewtonRue Aubriot, Yves Saint Laurent, French Vogue, París 1975

Estamos ante el fotógrafo que en 1976 transformó la boutique de Hermès de la rue Faubourg Saint-Honoré en el sex-shop más caro y lujoso del mundo para el Vogue francés; en los expositores exhibió espuelas, látigos, accesorios de cuero… y a las dependientas las vistió de estrictas institutrices.

saddleSaddle I, Paris 1976

Las feministas se le hecharon encima acusándole de ser un esclavo de la sociedad de consumo y de mostrar a las mujeres como “trozos de carne”, ante lo que Newton respondía: “Lo único que me importa es que deletreen mi apellido correctamente” o “Para los que se escandalizan ante mis fotos sólo tengo una respuesta: hay que estar a la altura, incluso de la mala reputación”. Probablemente sea Manolo Blahnik, gran admirador del maestro, quien más razón tiene al definir la fotografía de Newton: “La estética femenina de Newton era única. Fue un hombre que fotografió a mujeres que realmente parecen mujeres”.

American PlayboyVoyeurism, American Plaboy, Los Angeles 1989

En sus últimos años de trabajo, Newton no se sintió muy a gusto con la política empresarial de las editoriales, pero Anna Wintour y Franca Sozzani siguieron apostando por él hasta que un ataque cardíaco al salir del Château Marmont de Los Ángeles en 2004 le hizo perder el control de su Cadillac.

Carla Bruni y sus padres. NewtonCarla Bruni con sus padres, Vanity Fair, Cavalaire, Francia 1992

Su legado se encuentra en la obra fotográfica de sus “herederos”, especialmente en la de Terry Richardson, aunque también podríamos citar a Mario Testino, Steven Klein, David Lachapelle, Ellen Von Unwerth, el dúo Inez van Lamsweerde y Vinnodh Matadin, Paolo Roversi, Mario Sorrenti… y tantos nombres más que como nosotros han sucumbido a la belleza de unas fotografías que nos demuestran que la moda además de tener sexo, lo practica.

Algo más:

-Entrevista a Helmut Newton por Michael Kaplan en Graphis, Sep/Oct 2002

-The Helmut Newton Foundation

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