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Sueños nocturnos

Una joven duerme acostada con la cabeza hechada hacia atrás, sumida en sus sueños nocturnos, sin sospechar la presencia inquietante de un íncubo que está  sentado sobre su barriga mientras un caballo asoma su cabeza entre las cortinas. La composición se basa en una oposición entre las figuras verticales y la figura horizontal de la joven durmiente que ilustran las fuerzas oscuras de la noche y su víctima, un cuerpo femenino que se insinua y moldea a través del camisón blanco que lo cubre. El chiaroscuro refuerza la intensidad dramática y crea una ilusión de relieve a los diferentes elementos del cuadro. Las miradas del íncubo y del caballo (que podria representar la fuerza demoníaca que provoca al íncubo como también el medio de transporte por el que llega el íncubo a la estancia) son demoníacas, desorbitadas. El íncubo, ángel herido y rebosante de lujúria, parece haber descubierto nuestra presencia justo antes de poseer el cuerpo de la joven durmiente. ¿Nos estará haciendo partícipes de este erotismo peligroso y turbador, con su mirada fija hacia nosotros? ¿Cuál es la naturaleza de esta criatura que emerge de la profundidad de la noche, cuando lo real y lo ireal, lo visible y lo invisible se mezclan?

FUSSLI-The NightmareJohann Heinrich Füssli. The Nightmare, circa 1781. Detroit Institute of Arts.

Podemos remitirnos a las tesis del padre franciscano  Ludovico Maria Sinistrari D’Ameno, autor de Daemonialitas, incubi et succubi”, un tratado  del siglo XVII descubierto en  Londres el año 1872.

Según Sinistrari, los íncubos tienen una esencia divina y son criaturas espirituales puras, una especie de ángeles heridos creados por Dios, ya que Dios es el creador de todas las cosas, visibles o invisibles, corpóreas o espirituales.

“Deum esse creatorem omnium visibulum et invisibulum, spiritualium et corporalium, qui utruamque de nihilo condidit creaturam spiritualem et corporalem Angelicam, videlicet ut mundanam; ideo dico de fide esse quasdam creaturas dari mere spirituales, et tales esse Angelos, non quidem omnes, sed quosdam.

Además, estos seres son racionales y estan provistos de órganos a semejanza de los de los hombres, pero difieren de ellos en la forma de su cuerpo y en el hecho de tener una naturaleza más sutil.

“quod essent animalia rationalia sensibus et organis corporis praedicta, sicut homo: different autem ab homine non solum ratione corporis tenuioris, sed etiam, materiae. “

Como los hombres y los animales, los íncubos también se dejan llevar por las passiones sensuales, incitando a las mujeres y a veces a los hombres a mantener relaciones sexuales con ellos, pudiendo experimentar sentimientos de tristeza o de rabia si no lo consiguen. La única manera de ahuyentarlos es a través de lo que Sinistrari llama materias frias como los perfumes u otras sustancias vaporosas y volátiles  dispuestas en ventanas y puertas, que harán que se alejen sus cuerpos, así como también debemos evitar las materias calientes como el tabaco y el brandy, por los que los íncubos sienten una gran atracción.

“Hinc est quod sicut odoribus aliisque substantiis vaporosis, ac volatilibus suae naturae contrariis laeduntur ac fugantur”

De todos modos, si un íncubo nos posee mientras dormimos, debemos sentirnos orgullosos de ello, puesto que un ser más sutil y elevado que nosotros nos ha escogido.

“Incubo non vilificat, immo dignificat sua naturam, et ita, juxta hanc considerationem.”

¿Soñarán ustedes con íncubos o súcubos?

Si no los sueñan, pueden ir a ver algunos en la exposición que el Petit Palais de París le dedica a William Blake, contemporáneo de Füssli : William Blake (1757-1827), le génie visionnaire du romantisme anglais.

Buenas noches y felices sueños.

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