Archivo de la etiqueta: Morte a Venezia

La cinta blanca

Pocas veces se sale del cine con la sensación de haber asistido a una obra maestra. Con la última película del director alemán Michael Haneke es inevitable sentirlo. La cinta blanca no es únicamente una magnífica historia sobre como los principios e ideales considerados como algo absoluto (fanatismo religioso o político) se convierten en inhumanos y llevan a la brutalidad.

La cinta blanca además es una lección magistral de cine y un bellísimo homenaje a la historia del cine: guiños a Dreyer, Renoir, Cartier-Bresson, Bergman y hasta a Visconti. Porque todos aprendemos de alguien, y Haneke no se esconde de ello. Haneke se sirve de los maestros, de una fotografia perfecta y del  guionista  Jean-Claude Carrière (como asesor de guión) para construir una narración impecable donde presenciamos la expansión de la maldad humana, la violencia y la culpabilidad entre los habitantes de un pueblo.

La represión engendra monstruos

Todos llevamos un monstruo en nosotros. Si encima vivimos en sociedades cerradas, autoritarias, excesivamente rígidas y represivas, el resultao inevitable será la creación de seres inhumanos y brutales.  La crítica ha querido ver en ello el germen del nazismo: “Sabes que esos niños familiarizados con los traumas, el abuso, la tortura y el espanto crecerán. Son caldo de cultivo para que un tal Hitler les convenza de que todo está permitido en nombre de la sagrada patria. Y actuarán en la futura barbarie sin sentido de culpa, en perfecta química con lo que mamaron.” (Crítica de Carlos Boyero para “El País”). Pero no se trata tan solo de eso. Estas mismas actitudes se producen y se han producido en muchos sitios. Véanse casos como la masacre de Puerto Hurraco. Según el propio director: “(…) la película no habla solo del fascismo, sería una interpretción demasiado fácil al transcurrir la historia de Alemania, sino de modelo y del problema universal del ideal pervertido”. Via Cineuropa- Fabien Lemercier.

Lo que esconde la “apacible” cotidianedad. La influencia de los interiores de Dreyer y Hammershøi

Haneke retrata un ambiente de austera belleza y paisajes sublimes en los que transcurre una “apacible” vida cotidiana (rebosante de doble moral) marcada por el rigor protestante llevado al extremo que lleva a la intransigencia, la manipulación, la agresividad física y síquica en las relaciones humanas que se establecen entre la mayor parte de los habitantes de este pueblo de la Alemania pre-guerra mundial. La mayor parte de las atrocidades ocurren en las elipsis y detrás de puertas blancas (pureza y rectitud), que nos remiten a los austeros y perturbadores interiores que recrearon artistas y cineastas nórdicos como Vilhelm Hammershøi y Carl Theodor Dreyer. Espacios que de tan vacíos y silenciosos nos desconciertan y nos insinúan que detrás del orden y de la aparente apacibilidad de las escenas cotidianas se esconden secretos y barbaridades enmascaradas de blanco.

Vilhelm Hammershøi. Interior. 1906.

Haneke en este film indica compartir la convicción de Hammershøi y Dreyer de que es en los espacios interiores (de una casa, de una imagen, de un rostro) donde se produce la mayor intensidad dramática. También comparte con ellos la forma de tratar la figura humana y, en concreto, la femenina: las enigmáticas mujeres de espaldas situadas en interiores domésticos remiten a la contemplación y el éxtasis del personaje, a su drama a puerta cerrada, incluso contienen el aroma de la muerte.

El presidente ( Præsidenten ), 1918. Dreyer

Otros guiños

¿Quién más nos hablaba del respeto a unas apariencias y normas vacías..? ¿Jean Renoir en La règle du jeu (1939)? ¡Bingo! Haneke tampoco se olvida de él. Una imagen/escena vale más que mil palabras.

La cinta blanca. M.Haneke. 2009.

Swamp water. Jean Renoir. 1941.

La cinta blanca. M.Haneke. 2009.

Los personajes de la baronesa (que encarna la lucidez y el rechazo absoluto a una sociedad corrompida por la maldad y las bajas pasiones, huye precisamente a Italia) y su hijo nos remiten directamente a Morte a Venezia de Luchino Visconti. Pero aquí no estamos frente a un Tadzio consciente del poder de su propia belleza si no de un niño superprotegido y víctima de la envidia que suscita en el resto de chicos carentes de afecto y sometidos a unas normas sumamente estrictas.

Morte a Venezia (1971). Luchino Visconti.

La cinta blanca. M.Haneke. 2009.

Un atisbo de bondad

Porque incluso en medio de la inmundicia nacen flores. Y podrá triunfar el amor casi pueril e ingenuo entre un profesor de escuela y una niñera y un pequeño se nos acercará para regalarnos su bien más preciado (su mascota) para que no nos sintamos tristes.

P.S: Post dedicado a Óscar  y a Isabel: Muchas gracias por los carteles de Antichrist que me mandaron y por esta obra maestra de Haneke… Ahora solo falta que nos llegue Air Doll… ¿El 4 de Junio? !!!… Cómo me hacen sufrir ustedes…

10 comentarios

Archivado bajo Caviares de cine

La marinera

Hay prendas que consiguen resurgir regularmente como auténticos must have. Son las piezas clásicas, intemporales, básicas, que por su naturaleza simple seducen a sus adeptas. La camiseta marinera pertenece sin duda a esta categoria.

a-toutes-jambes-editorial-by-terry-richardson-3-673x1024Fotografia de Terry Richardson para la editorial À toutes jambes. Vogue París, Junio/Julio 09.

Si bien hoy en dia podemos encontrar múltiples modelos de marineras, su primera descripción se remonta al 27 de marzo del 1858 donde bajo la pluma del almirante Hameli aparecen publicadas en el boletín oficial de la marina las especificaciones de la camiseta: “para el cuerpo, 21 rallas blancas que deberán ser dos veces más anchas que las 20 o 21 rallas azúl índigo”.

152568393

Pero para entender como la marinera se ha convertido en un clásico, tenemos que remontarnos a los orígenes de la tendencia marinera de calle que se encuentran en la mismísima reina Victoria de Inglaterra (1819-1901) quien, al encargar un traje marinero para su hijo, el príncipe Eduardo, con el fin de exaltar así el poder de la Royal Navy, popularizó esta tendencia que colonizó la Europa continental y el Reino Unido.
1185352130Alberto Eduardo, príncipe de Gales en traje marinero (1846). Obra de Franz Xaver Winterhalter.

A finales del s.XIX el uniforme de marinero se convierte en el vestido fetiche para las comuniones y para el vestuario de los niños de buena família, como tan bien lo refleja el personaje del joven Tadzio (encarnación del ideal de belleza) en la película “Morte a Venezia” de Luchino Visconti, adaptación cinematográfica de la novela homónima de Thomas Mann.

9cf2ae9a

Por lo que respecta a las mujeres, es bastante difícil encontrar piezas de estilo marinero en el vestuario femenino. La adopción de prendas marineras por parte de las mujeres es vista como un símbolo de emancipación, de liberación y de provocación.

00-017506

Conchita et les marins, place d’Italie. 1933 (circa). Foto de Brassaï.

Con el nacimiento de la estética andrógina a principios del siglo XX, las mujeres emancipadas adoptan el pantalón y la vestimenta marinera, como Georges Sand o Colette. Piezas que no tardan en propagarse gracias al auge de las actividades de recreo, ofreciendo una alternativa  más comfortable que los toilettes. Gabrielle Chanel además dotó a la marinera de una materia práctica y funcional: el jersey. Aunque la auténtica revolución sin duda fué el traje de baño marinero, que llegando por encima de la rodilla, perimitió que las mujeres por fin mostrasen sus piernas.

m1

A la izquierda, la escritora francesa Colette ataviada con un traje y camiseta marinera. A la derecha, Coco Chanel en su villa “La Pausa” Côte d’Azur, años 30.

A partir de este momento la marinière no ha dejado de tentar a los grandes costureros como Yves Saint Laurent, Yohji Yamamoto, o Christian Dior, que no han cesado de revisitar el guardaropas marinero al servicio de la mujer,  actualizándolo constantemente. Con Jean-Paul Gaultier, la marinière se convierte además en su sello.

jean-paul-gaultier-ad-campaign2Campaña publicitaria primavera 2009 de Jean Paul Gaultier

Lo cierto es que cada primavera la prensa consagra una u otra editorial a la marinera, insistiendo en que está en el top de las tendencias, cuando realmente se trata sencillamente de un básico y su gran fuerza reside precisamente en estar siempre de moda. Esta temporada no ha sido diferente de las otras, con Dolce and Gabbana y Balmain revisitándola.

Y para la primavera/verano 2010 está previsto que así sea otra vez, o almenos esto es lo que podemos intuir con la colección crucero 2010 de Chanel presentada precisamente en la playa del Lido de Venecia el pasado mes de mayo en una pasarela destinada a homenajear a esta bella ciudad italiano y a sus personajes célebres, como Peggy Guggenheim (las pelucas de las modelos reproducen su peinado).

crucero 2010 chanel

Imagen de la colección crucero 2010 de Chanel.

La marinera, prenda versátil por excelencia, que podemos llevar en cualquier época del año con la certeza de que cuando compramos una probablemente la podremos lucir durante 10 o más años, acepta múltiples combinaciones y se puede llevar en todo tipo de ocasiones.

Fotografias via The Sartorialist

Debajo de un blazer, con minifalda y tacones nos puede servir tanto para una jornada de trabajo como para salir de noche. Si queremos darle un toque más informal la podemos combinar con leggins o con unos carrot pants. También se puede llevar el fin de semana con unas converse blancas y unos shorts. De todos modos, al ser una pieza clásica podemos mezclarla con otros estampados porque se presta a doto tipo de juegos. Además no podemos olvidar que se puede llevar perfectamente a cualquier edad… solo tenemos que ver lo bién que le sentaba a Picasso.

Para observar de cerca la relación entre los uniformes de la Marina y la moda el Musée National de la Marine de París presenta hasta el 26 de julio de 2009 la exposición Les Marins Font la Mode donde se pueden ver piezas pertenecientes a la colección del Museo de la Marina al lado de creaciones emblemáticas de grandes diseñadores franceses que a lo largo de la historia se han inspirado en este estilo.

Y no nos podemos perder el libro Éloge de la marinière de las Éditions Palantine, un auténtico tributo a la marinière donde aparecen hasta 50 de fotografias en blanco y negro de Brigitte Bardot, Marylin Monroe, Yves Montand, Charlotte Gainsbourg y muchos personajes más que han lucido esta prenda.

Llegados a este punto, a una le entran ganas de ponerse la marinera, dirigirse a la playa al atardecer escuchando el adaggio de la 5a simfonía de Mahler y releer Muerte en Venecia de Thomas Mann.

5 comentarios

Archivado bajo Caviares de moda