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El beso

Besos de amor, besos sacros, besos de saludo, besos de traición, besos de perdón, besos que nunca recibimos, besos soñados, besos que nunca daremos, besos enviados, besos que nunca sabremos si llegaron a su destinatario, besos de cine, besos de teatro, besos de literatura… Besar.

¿Qué es lo que se esconde tras este gesto tan cotidiano pero tan intenso? Es la pregunta que trata de responder en un ensayo Alain Montadon, catedrático de Filosofía y profesor de Literatura general y comparada de la Universidad francesa de Clermont-Ferrand. Titulado Le baiser (El beso, Ed. Siruela), el libro, descubre formas, curiosidades y significados del beso, que van de la literatura a la antropología, de la psicología a la filosofía o de la religión a la historia del arte.

doisneau_kissLe Baiser de l’Hôtel de Ville, Paris, 1950. Robert Doisneau

Al parecer, este gesto, en su versión más pasional, mueve 17 músculos de la lengua, pero también 9 miligramos de agua, 0.18 de sustancias orgánicas, 0.7 de materias grasas, 0.45 de sal y centenares de bacterias y millones de gérmenes. Son las frías -y poco apetecibles- cifras que se esconden tras la expresión de “comerse a alguien a besos”. ¿Pero a quién le apetece llevar una vida aséptica? Si con un beso movemos más de 30 músculos faciales, la presión arterial aumenta, el corazón bombea un litro más de sangre… acabamos haciendo una gimnasia muy completa. Y todo ello sin contar la relación directa que le une a nuestra sexualidad. En el caso de las mujeres, en muchos tratados de erotismo se menciona el labio superior como uno de los centros erógenos más potentes de la anatomía femenina, directamente conectado con el clítoris por un canal nervioso.

kiss

Otros, con base científica, recomiendan besar cuando más, mejor, ya que se estimula una parte del cerebro que emite oxitocina al flujo sanguíneo, lo que genera sensación de placer y bienestar. Una sensación que se incrementa cuanto más apasionados sean los besos pues entonces lo que libera el cuerpo es adrenalina y mayores son los beneficios para la salud.

Aunque el besar se considera algo instintivo, Montadon asegura que esa costumbre no existía en los pueblos originarios de América y Oceanía, los chinos la rechazaban por motivos higiénicos y algunos pueblos africanos la reducían a la más estricta intimidad… ¿Se imaginan una vida sin besos?

Sea como fuere, Montadon mantiene que la historia del beso permite comprender la evolución social y considera que el beso, como institución erótico-festiva, está de capa caída y que además, corre el peligro de convertirse en un mero trámite sensual, anticipador de situaciones y prácticas de voltaje sexual más elevado. Tal y como están las cosas, no es de extrañar que hayan surgido, especialmente en Estados Unidos, academias donde se enseña a besar…

¿Volveremos al baiser galant del siglo de las Luces? Si leen otro libro de Montadon dedicado a los besos del siglo XVIII, Les baisers des Lumières puede que les entren muchas ganas…

Muchos besos en el grupo de flickr The Kissing Project,  más besos en We heart it y los 30 besos del Kamasutra.

Donner un baiser c’est mettre le corps au bord des lèvres. Alain Montandon

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La visión del otro. La modernidad y el rostro fotografiado.

Kowasa Gallery presenta hasta el 16 de mayo La visión del otro, 74 retratos fotográficos en blanco y negro realizados desde el siglo XIX al siglo XXI. La selección cuenta con retratos de personajes como Coco Chanel, Ernest Hemingway, André Breton, Marc Chagall, Dalí, Josep Pla, Albert Camus… Retratados por  grandes fotógrafos internacionales como Nadar, Henri Cartier-Bresson, Robert Doisneau, Jacques Henri Lartigue, Horst P. Horst, Edward Steichen, Josef Sudek, Arnold Newman, Man Ray, y otros de nacionales como Joan Colom, Francesc Català-Roca, Xavier Miserachs y Alberto Schommer.

Es curioso ver las distintas poses que escogían todos estos personajes para ser fotografiados, así como los objetos y complementos que les acompañaban en el momento, como este fantástico retrato de Coco Chanel en su sofá satinado, envuelta por sus icónicas cadenas y un lazo negro en la cabeza:

coco chanel

Coco Chanel. Horst P. Horst. 1937/TP

Todos los retratos de la muestra consiguen captar la esencia de sus protagonistas; la introspección de Camus, la teatralidad de Picasso, o el carácter irónico de Josep Plà adornado por el humo de su cigarrillo:

josep pla

Josep Pla. Eugeni Forcano.

Colette prefirió salir en un segundo plano, poniendo de relieve su colección de pisapapeles de vidrio de Murano,

coletteColette. Robert Doisneau

Y Tristan Tzara ofrece ya una visión mucho más moderna del retrato y de la composición de la mano de su coetáneo Man Ray,

tristan tzaraTristan Tzara. Man Ray

En este recorrido por la historia del retrato moderno se hace difícil destacar tan solo unas cuantas fotografias. Lo mejor es pasarse por la galeria y dejarse seducir por todas ellas.

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