Archivo de la etiqueta: San Agustín

Like a Virgin

Vírgenes y Santas asuntas, siempre bellas y nunca solas en su viaje hacia el cielo. Porque se les ha negado siempre la llegada al cielo por ellas mismas y están condenadas a depender de una corte de ángeles dispuestos a elevarlas por los aires cargándolas sobre sus espaldas y alas. La propia etimología de la palabra adsumere (llevar hacia arriba) implica que fueron llevadas a los cielos, mientras que Cristo “ascendió”, subió por sus propios medios. ¿No eran lo suficientemente puras como para alzarse por ellas mismas en cuerpo y alma?

Pietro_Perugino_cat85a

Pietro Perugino. Asunción de María. 1513. Chiesa di Santa Maria Assunta. Corciano. Italia.

Lo cierto es que no hay en las Escrituras ninguna base para esta creencia basada an las obras apócrifas de los siglos III y IV según la cual el cuerpo y el alma de la Virgen María fueron llevados al cielo después de terminar sus días en la tierra. Debido a la influencia del libro llamado el Seudo-Jerónimo el cual ponía en duda si María fue asunta al cielo con o sin su cuerpo (aunque manteniendo la creencia en su incorrupción)  se produjo un  debate sobre la asunción corporal de la virgen. Finalmente se aceptó la asunción corporal de María gracias a textos como el tratado Ad Interrogata, atribuido a San Agustín, el cual aceptaba la asunción corporal de María, y el posicionamiento a favor de Santo Tomás de Aquino y otros grandes teólogos. Pío V en el siglo XVI al reformar el Breviario quitó las citas del “Seudo-Jerónimo” y las sustituyó por otras que defendían la asunción corporal, que fue definida como dogma (verdad de la que no puede dudarse) por el Papa Pío XII el 1 de noviembre de 1950.

dormición de la virgen

Dormición de la Virgen. Cristo recoje su alma. (BNF, ROTH 2529) fol. 369 . Breviari de Martí d’Aragó. finales del s.XIV. Catalunya. (160 x 160 mm). Biblioteca Nacional de Francia.

Uno de los períodos en los que más se fomentó el culto a la Virgen fue el siglo XIII con la aparición del libro de Santiago de la Vorágine la Leyenda Dorada, que se convirtió en un libro de consulta muy conocido entre los artistas. En él se narra como mientras los apóstoles estaban sentados junto a la tumba de la Virgen, tres dias después de su muerte, se les apareció Cristo acompañado de San Miguel, que llevaba con él el alma de la Virgen “Y al momento el alma volvió al cuerpo de María, y salió gloriosamente de la tumba, y fue recibida en la cámara celestial, y con ella una gran comitiva de ángeles”. La Asunción comenzó a representarse con profusión en la escultura gótica del s.XIII, especialmente en los pórticos de las iglesias dedicadas a la Virgen. Su forma característica (composición a base de dos o tres elementos superpuestos) se encuentra en el Renacimiento y se ha ido repitiendo posteriormente.

Rubens. Asunción de la VirgenPeter Paul Rubens. Asunción de la Virgen. 1624-27. Catedral de Amberes.

También necesitó la ayuda de los ángeles María Magdalena cuando en su retiro montañoso y solitario cerca de Saint-Baume, donde  pasó treinta años de penitencia y de ayuno , “siete veces al día bajaban unos ángeles que la subían hasta el cielo, donde se le permitía atisbar la dicha futura” según nos narra  la Leyenda Dorada de Vorágine.

MARIA+MAGDALENA

Asunción de María Magdalena

Dejando a parte la teología, no se puede obviar la influencia que la Antigua Grecia y sus diosas paganas deberían haber ejercido en el hecho de representar a estas santas mujeres elevándose por los cielos. Ya lo hizo en su momento Medea, no rodeada de ángeles, sino de fuego y en un carro del diós Helios (el Sol) tirado por dragones o la Calisto, convertida en constelación. Ahora tenemos nuevas diosas y santas a las que adorar:

Saint Barbie

Mark Riden. Saint Barbie. 1994.

Santa Barbie  tampoco precisa de la ayuda de los ángeles para subir al cielo y su música celestial en vez de a cantos gregorianos o música de órgano más bien suena a Like a Virgin de Madonna.

9 comentarios

Archivado bajo Caviares de arte

La belleza del Monstruo

Los monstruos fascinan. Amados y temidos, observados con precaución pero al mismo tiempo admitidos libremente. Penetran con toda la fascinación de lo horrendo en la literatura, en la pintura, en los comics y en el cine. Algunas personas los miramos  con los mismos ojos de la pequeña María que le regalaba una margarita a Frankenstein, otras aparentan rechazarlos pero en el fondo sienten el mismo deleite y placer al contemplar su horrible belleza. Lo explicaba ya Friederich Schiller en Del arte trágico (1792): “es un fenómeno general en nuestra naturaleza que lo que es triste, terrible y hasta horrendo nos atrae con una fascinación irresistible; que las escenas de dolor y de terror nos repelen y nos atraen con la misma fuerza.”

licetus8

Gravado de H.Bary en De monstrorum natura, causis et differentiis de F.Liceti

¿Pero qué es un monstruo? La palabra monstruo procede del verbo latín monstrare (mostrar). Fortunio Liceti en su obra De monstrorum natura, causis et differentiis define a los monstruos como “todo aquello que suscita admiración, sorpresa y que nos asombra, sea en un modo negativo o positivo”. Una mujer bellíssima, según Liceti, es un monstruo, mientras que la deformidad de una persona lisiada no lo es puesto que no nos asombra ni nos maravilla.

043Gravado de Münster.

La palabra monstruo también posee una etimología más discutida, la de monestrum, derivada del verbo moneo, el infinitivo del cual es monere, que significa avisar, advertir. El lingüista Félix Gaffiot sostiene que monstrum y monstrare están relacionados con monere (advertir). Lo cierto es que la tradición de los monstruos como presagio de un acontecimiento o de un prodigio futuro, como signos de una catástrofe o de un mensaje divino,  es antigua. Ya en los Anales (I, XII), Tácito relataba que el nacimiento de un monstruo habia sido interpretado como un presagio de la muerte de Claudio. En el siglo XVI Boaistuau nos recuerda que el niño nacido en 106 en Núrsia (Italia) con el vientre abierto que dejaba ver sus intestinos, anunció la victoria romana contra Jugurtha, rey de Numídia.

162

Gravado de Boaistuau

Por lo que respecta a su simbología, el psicólogo francés Paul Diel considera que los monstruos simbolizan una función psíquica en cuanto transtornada: la exaltación afectiva de los deseos, la exaltación imaginativa en su paroxismo, las intenciones impuras. En el aspecto o plano social, el motivo del monstruo que devasta un país simboliza el reinado nefasto de un monarca pervertido, tiránico o débil. La lucha contra el monstruo significa el combate para liberar a la conciencia apresada por el inconsciente. Para Ania Teillard el monstruo se identifica con la líbido.

209Gravado de Paré. Monstruo marino.

Tampoco se puede olvidar que los monstruos además están incluídos en el diseño providencial de Diós. San Agustín en “La ciudad de Diós” aborda el tema: “los monstruos también son criaturas divinas, y en cierto modo pertenecen también al orden providencial de la naturaleza”. Así es que ya tenemos excusa para disfrutar de los grifos, esfinges, sirenas-pez, sirenas-pájaro, quimeras, gorgonas, minotauros, tritones, hidras, dragones, hombres marinos, pájaros con cabeza de cuadrúpedos y tantos más. Porque son “divinos”.

11 comentarios

Archivado bajo Caviares de arte, Caviares de libros